domingo, 28 de junio de 2020

LAS OPORTUNIDADES DE DIOS (LUCAS 5:5)

LAS OPORTUNIDADES DE DIOS







Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red.
Lucas 5:5

INTRODUCCIÓN

El ser humano es limitado y con mucha frecuencia nos topamos situaciones que superan nuestras capacidades, el fracaso siempre es una posibilidad, y podemos vernos insignificantes en la majestad de la creación (Salmos 8:4). Esto puede llevarnos a experimentar estrés, ansiedad, miedo, angustia y hasta terror. Pero la Palabra de Dios nos muestra que a pesar de nuestras decepciones, Dios puede glorificarse, y darnos una nueva e impresionante victoria.

ESTUDIO

Pedro era un experto pescador, conocía la técnica perfectamente, usaba el mejor equipamiento a su disposición, tenía al mejor personal a su cargo, relaciones sanas con los demás del gremio, además estaba en su territorio, sabía perfectamente en qué lugar y a qué hora lograría más éxito en su jornada, pero en esa ocasión todos los esfuerzos habían sido en vano, así que decidió tomar un respiro y escuchar la predicación de Jesús, quizás esperaba que sus palabras lo animarían (v3).

Al terminar Jesús de enseñar, ocurrió algo que Pedro no se esperaba, Jesús le pidió que fuera a aguas más profundas, hasta ahí sonaba razonable, quizás Jesús quería descansar navegando un poco por el mar. La frase siguiente si provocó una reacción en Pedro, Jesús le pidió que echara nuevamente sus redes ahí. Eso no tenía sentido para Pedro, respetaba a Jesús como predicador, pero bueno el experto en el arte de la pesca era Él, afortunadamente accedió a la petición (v4-5).

La obediencia a la Palabra del Señor siempre traerá gran abundancia de bendiciones a nuestra vida en todos los ámbitos, una vida plena. Lo que observaron estos pescadores de Galilea era sin duda un milagro, recogieron una cantidad tan grande de peces que superaba ampliamente sus expectativas. El equipo que habían elegido para esa jornada, no tenía la capacidad para tratar con el volumen de resultados que estaban teniendo, sus redes se rompían, gran abundancia (v6).

Cuando se levanta un justo, la bendición alcanza para compartirla con muchas personas, y es que la aritmética de Dios siempre suma y multiplica, en cada aspecto de nuestra vida. Aumenta la alegría (Isaías 9:3), fortalece al cansado, multiplica las fuerzas (Isaías 40:29), multiplica la paz (Isaías 54:13), y multiplica el fruto de nuestro trabajo (Deuteronomio 7:13). Pedro pudo compartir su extraordinaria y milagrosa bendición con sus colegas de oficio, hasta casi hundir sus naves (v7).

La gracia de nuestro Señor Jesús, sus favores inmerecidos, debe movilizar en nuestro interior un profundo sentimiento de agradecimiento, que nos lleve a servirle de manera agradable, dándole toda la gloria y el honor que se merece (Hebreos 12:28). Esto se manifestó en el corazón de Pedro, quien se postró de rodillas ante Jesús, reconociendo su deidad, y aceptando que el mismo no era digno de tanta bendición, experimento un profundo arrepentimiento por su estado actual (v8).

Todos somos pecadores, y ninguno es digno de la gracia y misericordia de Dios, pero a pesar de eso, sin que tengamos ningún mérito que valga, en su infinita sabiduría, ha decidido convertirnos en su instrumento para llevar su Palabra a otras personas (1 Corintios 1:21). Jesús llamó a Pedro y a sus socios, para convertirse en “pescadores de hombres”, en ninguna manera podemos atribuirlo a sus virtudes personales, pero así opera Dios, otorga dignidad a quien le place (v10-11).

CONCLUSIÓN

Actuar en fe, siguiendo las promesas de Dios, nos da la oportunidad de ser testigos de su maravilloso poder creativo, sus milagros no obran conforme a nuestra limitada percepción de la realidad. Estamos en medio de una emergencia global que supera nuestras capacidades, algo para lo que nadie tenía un plan de contingencia. Podemos trabajar toda la noche sin resultados, o podemos echar la red en su nombre y ser testigos de un milagro que cambiará nuestra eternidad.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.