sábado, 23 de mayo de 2020

CERTEZA Y CONVICCIÓN (HEBREOS 11:1)

CERTEZA Y CONVICCIÓN (HEBREOS 11:1)






Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11:1

INTRODUCCION

En la Escritura podemos encontrar varias aplicaciones para la fe. Existe una fe natural, relacionada a la confianza que ponemos en otras personas, o en la ocurrencia de ciertos fenómenos naturales, esto no tiene un origen espiritual. La fe también se explica como un fruto del Espíritu Santo, cuando otorga al creyente de credibilidad hacia otras personas y lo hace digno de confianza (Gálatas 5:22). La fe también es uno de los dones de poder detallados en la Primera Epístola a los Corintios como una manifestación de la omnipotencia del Espíritu Santo (1 Corintios 12:8-9).

Este devocional se enfoca en la fe que salva, es decir aquel don de la gracia de Dios que se da o se imparte por el oír la Palabra de Dios (Efesios 2:8; Romanos 10:17). Vamos a buscar en la Escritura las bases de esta fe, tanto en el Antiguo Testamento, como en el Nuevo Testamento, dando atención a sus implicaciones en la eternidad de los seres humanos, puesto que puede hacer la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna. Quiera Nuestro Señor que por medio de su Escritura podamos reconocer la importancia de comunicar el evangelio a otras personas.

ESTUDIO

1.    Certeza de lo que se espera. La certeza es la convicción clara, segura y firme de la verdad o falsedad de algo. En esta porción se refiere se refiere a la esperanza de los creyentes. Tanto en la época del Antiguo Testamento, como en nuestros días. Cuando el hombre pecó, fue condenado a la muerte eterna (Génesis 3:3). Por lo que Jehová Nuestro Dios, puso en marcha su plan para salvar a la humanidad, proveyendo una ofrenda y un sacrificio que pagara por nuestra deuda y darnos la oportunidad de alcanzar la salvación (Efesios 5:2).

2.     Antes del nacimiento de Cristo, esta esperanza era que un día nacería el Mesías Salvador (Isaías 9:1). Su llegada a este mundo fue profetizada desde el Jardín del Edén, cuando Jehová declaró a la serpiente que mantendría un conflicto permanente entre su descendencia y la descendencia de la mujer (Génesis 3:15). La serpiente representa a satanás, mientras que la mujer representa a la humanidad. La descendencia de la serpiente son aquellos que no pusieron,  y los que hoy no han puesto su esperanza en Jesús, Nuestro Mesías (Juan 3:18).

3.    Luego del nacimiento, muerte y resurrección de Cristo, nuestra esperanza está puesta en que Nuestro Salvador vino a este mundo, pronto volverá por su iglesia, y nos encontraremos con él en las nubes, para pasar la eternidad en su presencia (1 Tesalonicenses 4:17). Es importante notar que es crucial reconocer a Cristo como Nuestro Salvador mientras haya vida en nosotros (Eclesiastés 9:6). Cuando un creyente muere pasa inmediatamente a la presencia del Señor (2 Corintios 5:6-8), mientras que el inconverso pasa inmediatamente a condenación (Lucas 12:5).

4.    Convicción de lo que no se ve. La convicción es un pleno convencimiento, sobre una idea a la que se está fuertemente adherido. Un poco más adelante nos detalla el autor de la epístola cómo lo que esta fuera del alcance de nuestros ojos, aquello que no podemos apreciar por medio de nuestros sentidos, puede impactar poderosamente el mundo material. Toda la creación llegó a existir por la intervención de la Palabra de Nuestro Dios, y a pasar de ser parte de lo invisible, fue capaz de hacer todo lo que se puede ver (Hebreos 11:3).

5.    Sin fe es imposible agradar a Dios. La salvación es un regalo que recibimos de parte de Nuestro Señor Jesucristo por gracia, es decir sin que lo merezcamos, no por nuestras obras (Efesios 2:8). Recibir este regalo, requiere que de forma consiente apreciemos las evidencias de la existencia de Dios, y superemos el engaño de la incredulidad que mantiene a muchas personas atadas (1 Timoteo 1:12-13). Finalmente la fe en la obra redentora de Cristo y su regalo de vida eterna, nos permite agradar a Dios y reconciliarnos con él  (Hebreos 11:6).

6.    El versículo más triste de la escritura. En el libro del profeta Jeremías encontramos la declaración más triste de la escritura: Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos (Jeremías 8:20). El tiempo para que las personas puedan reconocer a Jesús como su Salvador, llegará un día a su fin; luego de eso, no habrá otra oportunidad para ser salvo. No dejemos pasar este tiempo de tribulación en el que estamos, presentemos el evangelio de Cristo sin demora a las almas, hagamos un cambio en su eternidad.

CONCLUSIÓN

Hemos encontrado en la Escritura que la forma de fe nos posibilita para ser salvos, requiere que escuchemos el mensaje del evangelio, y que es un don que recibimos de parte de Dios por gracia. Esta fe produce en nosotros la certeza para confiar en las promesas de la Escritura, y para apreciar la operación de lo espiritual sobre el mundo material, a pesar que no se puede percibir por medio de nuestros sentidos. También nos encontramos con las terribles consecuencias de la incredulidad y la importancia de combatir este pecado, y compartir el mensaje del evangelio con otros.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.