miércoles, 9 de junio de 2010

MARCANDO RESES (Juan 3:16)




MARCANDO RESES
(DEVOCIONAL INFANTIL)
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VERSÍCULO CLAVE
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16
HISTORIA
¿Te gustaría vivir una gran aventura? ¡Te gustaría!, bueno, déjame contarte acerca de la más grande aventura de todas. Esta es la aventura de vivir la vida cristiana. Esta no es una aventura para cobardes, debes ser tener mucho coraje para seguir este camino de ruda aventura. Las personas más felices de todo el mundo son aquellos que han tomado la decisión de vivir esta aventura.
¿Cómo comenzamos? Primero que nada, debemos aceptar al Señor Jesucristo como nuestro personal Salvador. ¿Cómo hacemos esto?, dejeme explicartelo contándote la historia de Juanito, un muchacho de tu edad.
Juanito estaba visitando el rancho de su Tío Carlos, él era un magnífico cristiano y Juanito se gozaba cuando lo visitaba. Un día, estaban sentados en l cerca del corral mirando cómo marcaban con hierro caliente reses. El marcador de hierro caliente dejaba un largo círculo con una “J” en cada ternero.
¿El marcador de hierro duele?” Preguntó Juanito a su Tío Carlos. “No” respondió Tío Carlos, “el cuero de las vacas es muy duro para que les duela”.
¿Por qué marca a las reses tío?” Pregunto Juanito. Tío Carlos respondió: “Bueno mira Juanito, si una de estas vacas se perdiera antes de que la marquemos, nadie sabría quién es el dueño, pero ahora como las hemos marcado, todas las personas sabrán que pertenecen a este rancho”.
Continuo el Tío Carlos: “Sabes Juanito, algunos muchachos, son como reses perdidas, El Señor Jesús quiere que ellos pertenezcan a Él, pero los muchachos son diferentes a las reses. Cuando el tiempo de rodeo viene, las reses son marcadas aún si ellas no quieren serlo. Los muchachos, sin embargo, tienen la oportunidad de escoger. Ellos pueden decidir pertenecer a Jesús o pueden rehusarse a pertenecer a Él”.
Juanito pensó por un momento, entonces replicó “Tío Carlos, yo quiero pertenecer para siempre a Jesús, ¿cómo puedo llegar a pertenecer a Él?” Tío Carlos puso su brazo alrededor del hombro de Juanito y dijo: “Sentémonos en el banco debajo de la encina y te explicaré”.
Tío Carlos sacó un pequeño Nuevo Testamento del bolsillo de su chaqueta, y le dijo a Juanito: “quiero que escuches muy atentamente lo que la Biblia dice en Juan 3:16”. Tío Carlos comenzó a leer: “Porque de tal manera amó Dios al mundo” y dijo a Juanito “primero que nada, debes conocer que Dios te ama mucho y quiere que tu le ames y pertenezcas a él.
Tío Carlos continuo diciendo: “Es más, Juanito, la segunda parte del versículo no dice cuanto Dios nos amó”, luego leyó en el Nuevo Testamento: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito”, y le dijo a Juanito: “¿sabes lo que quiere decir cuando Él dice que dio a su hijo?”. Juanito contestó: “bueno en la Escuela Dominical estudiamos algo acerca de Jesús muriendo en la cruz”. Tío Carlos dijo: “Eso es Juanito, Dios te amó a ti y a mi tanto, que Él permitió que su hijo muriera en la cruz. Y solo piensa, su hijo, Jesús, nos amó tanto que Él estaba dispuesto a sufrir y morir en la cruz, para poder perdonar nuestros pecados y vivir en nuestros corazones”.
Juanito pensó profundamente y entonces dijo: “Jesús verdaderamente nos amó ¿verdad Tío Carlos?” Tío Carlos le contesto: “Así es Juanito, ahora voy a leerte el resto del versículo”. Nuevamente leyó en el Nuevo Testamento: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Explicó Tío Carlos: “Todo aquel significa cualquiera, si tu o yo, o cualquier otro, cree en el Señor Jesucristo tiene vida eterna”.
Juanito pregunto: “¿Qué quiere decir cree tío?, yo ya creo que Jesús es el Hijo de Dios y que murió en la cruz por mí”. Tío Carlos le contesto: “Eso esta bien Juanito, pero tu también debes creer que Él perdonará todos tus pecados y que entrará en tu corazón cuando tú se lo pidas”.
Juanito contestó: “Yo creo eso también, pero ¿Cómo recibo a Jesús dentro de mi corazón?”. Tío Carlos le explicó: “Déjame leerte otro versículo para explicártelo, este versículo se encuentra en Apocalipsis 3:20”. Tío Carlos abrió nuevamente su Nuevo Testamento y leyó: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.
Tío Carlos le dijo a Juanito: “Jesús está hablando de la puerta de tu corazón, y solo tú puedes abrir la puerta de tu corazón e invitar a Jesús a entrar”. Tío Carlos esperó unos segundos, y dijo a Juanito: “Imagínate que tu mejor amigo viene a tu casa y toca a tu puerta, como podrías dejarle saber que puede entrar”. Juanito contesto: “Bueno, supongo que yo le diría algo como ENTRA”.
Tío Carlos dijo: “Eso es Juanito, el mejor amigo, que un muchacho puede tener es el Señor Jesús, Él está tocando a la puerta de tu corazón. Ahora, ¿porque no le dices a él que entre, de la misma manera que tu le dirías a tus otros amigos?” Juanito indicó con su cabeza “si”.
Respondió Tío Carlos: “Esta bien, inclinemos nuestra cabeza ahora mismo y oremos a Jesucristo. Debes decirle a Él que te arrepientes de todos tus pecados y que tu quieres que Él te perdone, luego pídele que entre en tu corazón”. Juanito constesto: “Esta bien, eso haré”. Unos segundos mas tarde, después que había orado, Tío Carlos le preguntó: “Dime Juanito, ¿Dónde está Jesús ahora?” Una amplia sonrisa se dejó ver en la cara de Juanito y exclamó: “Él está en mi corazón”. Tío Carlos sonrió y dijo “ahora realmente tú perteneces a Jesús”.

PREGUNTAS PARA GUIAR AL NIÑO(A) A CRISTO
Realice las siguientes preguntas al niño(a), para guiarlo hacia la salvación:
  • ¿Dios te ama mucho?
  • ¿Jesús murió en la cruz por ti?
  • ¿Él quiere perdonar tus pecados?
  • ¿Él quiere vivir en tu corazón?
  • ¿Jesús esta tocando a la puerta del corazón de cada persona?
  • ¿Qué es lo que debemos decir para permitir al Señor Jesús entrar en nuestro corazón?
  • ¿Le has pedido a Jesús que perdone todos tus pecados?
  • ¿Le has invitado a vivir dentro de tu corazón?
  • Si no has invitado a Jesús a entrar en tu corazón, ¿te gustaría que tu padre o maestro ore contigo como Tío Carlos hizo con Juanito?

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