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domingo, 6 de septiembre de 2020

LLAMADOS A LA INTERCESIÓN (1 TIMOTEO 2:5-6)

LLAMADOS A LA INTERCESIÓN





“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.
1 Timoteo 2:5-6 RVR


“For there is one God and one Mediator between God and men, the Man Christ Jesus, who gave Himself a ransom for all, to be testified in due time”.
1 Timothy 2:5-6 NKJV


INTRODUCCIÓN

Luego de conocer a Jesucristo como Nuestro Salvador, y andar un poco por sus caminos, llegamos a comprender la increíble bendición que hemos recibido. A medida que crecemos en nuestra fe, también conocemos las oportunidades que tenemos para servirle. Una de esas oportunidades de servicio es la intercesión por las almas. Quizá a este momento de nuestro andar con Dios hemos practicado poco esta importante área de servicio. Es momento que resolvamos en nuestro corazón llevar el mensaje del evangelio a otras personas. Indaguemos que tiene que decirnos La Escritura al respecto.

ESTUDIO

El plan ideado por Dios para la salvación del hombre incluye a todas las personas y todas las naciones, sin ninguna forma de discriminación (1 Timoteo 2:4). Desde el momento en realizó su pacto con Abraham, tenía en mente la salvación de todo el género humano. De la misma manera, cuando somos llamados por Dios para compartir las Buenas Nuevas de salvación por medio de Su Hijo Jesucristo, también debemos mantener en mente que este precioso mensaje debe ser compartido con todas las personas, iniciando con nuestra familia y amigos seguramente, pero continuando con cada persona que podamos (Marcos 5:19).

Lo mejor que podemos hacer por cualquier persona es compartirle el mensaje del evangelio (1 Timoteo 2:3). Cuando una persona recibe a Cristo como su Salvador, ha cambiado una eternidad de sufrimiento, por una eternidad de gozo en la presencia del Rey de Reyes. Es algo tan bueno y valioso que debemos compartirlo lo más pronto posible con nuestros seres queridos. Otro motivo igualmente importante para hablar sobre Jesús, es lo agradable de esta acción para el corazón de Dios. ¿Puede usted imaginar el gozo en los cielos cuando una persona recibe a Cristo? Agrademos a Dios mediante nuestro servicio ganando almas (Lucas 15:7).

La oración es uno de los poderosos medios que Dios ha entregado a los creyentes para cumplir la importante misión de ganar almas (1 Timoteo 2:1). El Apóstol Pablo es muy detallista al describir la forma en que podemos hacer uso de la oración a favor de la salvación de las demás personas. Durante nuestros tiempos de intercesión por otros ponemos todo nuestro ser al servicio de Dios, rogando por la conversión, declarando las promesas de La Escritura, y gozando cada paso hacia Cristo. La Palabra nos exhorta a cumplir esta tarea, no pospongamos un servicio tan relevante en los cielos y en la tierra (Proverbios 11:30).

El evangelio es un mensaje de reconciliación (1 Timoteo 2:5). La palabra que se traduce como “mediador” en este versículo se refiere a una persona que se pone en medio de otros dos, que están separados por serias diferencias. El pecado nos ha separado de Dios, y solo por medio de la intervención de Jesucristo podemos reconciliarnos. Significa también “portavoz”, puesto que Dios se hizo hombre para servir de portavoz a sí mismo y acercarse a nosotros, ya que ningún esfuerzo originado en el hombre puede reconciliarlo con Dios. Finalmente, también significa “intercesor”, ya que es Jesús mismo el que intercede por nosotros en el cielo.

El sacrificio de Jesús en el calvario lo habilita como el único medio de salvación para hombre (1 Timoteo 2:6). Cuando estábamos perdidos en nuestros delitos y pecados, Jesús decidió iniciar una operación de rescate para salvarnos. Durante esta operación, Dios mismo hecho hombre entregó su vida en lugar de la nuestra. Nadie más podía hacer este sacrificio, puesto que todos los seres humanos hemos pecado. Solo un ser perfecto, sin pecado, podía pagar el precio de nuestra iniquidad. Solo Jesucristo es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza por nuestra redención (Apocalipsis 5:12).

Todo los creyentes hemos sido llamados a compartir el evangelio (1 Timoteo 2:7). De la misma manera en que Dios llamó al Apóstol Pablo para predicar el mensaje de Jesucristo a las naciones, cada uno de nosotros ha recibido la misión de ir por el mundo y hacer discípulos de Jesús (Mateo 28:19). Quizá nos parezca que eso es cosa de los ministros ordenados, de los reverendos, de los ancianos, de los concilios, de las autoridades de la iglesia… no es cierto. Todos los creyentes hemos sido llamados por Jesús para participar en esta misión. Despojémonos de toda idea que impide que cumplamos con la voluntad de Nuestro Señor.

CONCLUSIÓN

Sin importa nuestro pasado, sin preocuparnos por el lugar que ocupamos en una organización, y rechazando cualquier pensamiento negativo en nuestra mente, oremos por la salvación de las almas, oremos para que Dios revele a nuestros familiares y amigos la necesidad de Jesucristo en su vida. Olvidemos cualquier experiencia negativa anterior y clamemos por ellos (1 Timoteo 2:8). Jesús es el camino, la verdad y la vida, y nadie puede llegar al Padre si no es por medio de Él (Juan 14:6). Resolvamos con todo nuestro ser, de la misma manera que lo hizo Josué el conquistador, yo y mi casa serviremos al Señor (Josué 24:15).

ORACIÓN

Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por haber llegado a vida, por recibirme como su hijo y cambiar mi eternidad. Ponga en mi corazón una fuerte carga por mis familiares y amigos, que aún no le conocen como Señor y Salvador. Permítales llegar al conocimiento de la verdad, permítales reconocer que solo a través de Jesús pueden reconciliarse con el Padre. Deme la fortaleza y la constancia para interceder por ellos, y que usted los libere de toda cadena que impide que lleguen a su presencia. Renuncio a todo pensamiento negativo que me evite cumplir con esta importante misión que usted me ha encomendado. En Jesús. Amén.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.




martes, 4 de agosto de 2020

MI GRACIA ES SUFICIENTE PARA TI (2 CORINTIOS 12:9)

MI GRACIA ES SUFICIENTE PARA TI






Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
2 Corintios 12:9 (RVR1960)


And He said to me, “My grace is sufficient for you, for My strength is made perfect in weakness.” Therefore most gladly I will rather boast in my infirmities, that the power of Christ may rest upon me.
2 Corinthians 12:9 (NKJV)


INTRODUCCIÓN

Como seres humanos estamos expuestos a errar en el camino, esto es particularmente común en tiempos de bonanza y prosperidad, tanto en lo material como en lo espiritual. En ocasiones Dios debe tomar medidas correctivas con nuestra vida, para llevarnos nuevamente a la senda correcta. Las pruebas son uno de los medios que Nuestro Señor utiliza para ayudarnos a desarrollar nuestra fe. Cuando estamos en medio de la adversidad, podemos perder de vista los propósitos espirituales detrás de las circunstancias. Nuestro Padre Celestial nos ha brindado instrucciones para ayudarnos a responder durante las pruebas. Examinemos La Escritura para encontrar estas poderosas verdades espirituales y usarlas en el momento justo.

ESTUDIO

Dios bendice a sus hijos, en formas tan abundantes e inesperadas que superan nuestra propia imaginación (Efesios 3:20-21). Esto debe producir en nosotros los más profundos y sinceros sentimientos de gratitud para Nuestro Señor. Pero el enemigo sigue actuando con malvada astucia y puede arreglárselas para confundir nuestra mente, y llevarnos a pensamientos errados sobre el motivo de nuestras bendiciones, como si fuéramos merecedores de los dones que Dios nos ha confiado  (1 Timoteo 4:1). El engaño puede llevarnos a exaltarnos desmedidamente (2 Corintios 12:7).

Cuando nuestro corazón alberga sentimientos de vanidad, estamos en riesgo de volvernos presumidos, creyendo que somos más de lo que en realidad somos, simple polvo (Génesis 3:19). Y Dios como un padre amoroso, hace uso de su voluntad permisiva, para que reaccionemos y volvamos al camino correcto, mediante llamados de atención (Proverbios 3:12). Algunas pruebas pueden ser duras, pero Nuestro Señor puede utilizarlas para nuestro beneficio espiritual  (Salmos 16:6). Dios puede utilizar incluso a Satanás, para esta labor (2 Corintios 12:7).

En medio de lo árido de un desierto o una prueba difícil, es importante recordar que seguimos siendo sus hijos, y podemos rogar a Nuestro Padre Celestial que quite nuestro sufrimiento, el Apóstol Pablo pasó por esta situación, clamó tres veces por esta realidad que lo atormentaba (2 Corintios 12:8). No sabemos con exactitud cuál era la dificultad que agobiaba al apóstol, pero podría ser un problema de salud, con el que tuvo que cargar quizá todo su ministerio. Pablo rogaba, volcaba su interior en esta suplica, de la misma manera debemos actuar nosotros.

Dios puede responder de diferentes maneras a nuestro clamor, evitemos pensar nuevamente que nosotros tenemos la única verdad, no seamos sabios en nuestra propia opinión (Proverbios 3:7). En la porción que estamos estudiando, nos encontramos con una respuesta totalmente inesperada para cualquiera de nosotros: bástate mi gracia (2 Corintios 12:9). Y es que podríamos esperar que Dios tendría otra respuesta para Pablo, después de todo era un apóstol, y había dedicado su vida al servicio de la obra. Sus pensamientos no son como los nuestros (Isaías 55:8).

Pasando por la aguas, atravesando un desierto, enfrentando una prueba, lo único que necesitamos es que La Gracia de Dios se derrame abundantemente sobre nosotros (Hechos 4:33). Y es que cuando estamos en nuestros momentos de mayor debilidad, resulta evidente que es El Poder de Nuestro Señor el que está actuando; no se trata de nuestras capacidades, relaciones o recursos (2 Corintios 12:9). Desechamos el orgullo y la vanidad, y solo nos queda entregarnos completamente a su voluntad, en cuerpo, alma y espíritu (1 Tesalonicenses 5:23).

De modo que en lugar de ocultar nuestra debilidad, podríamos hacer alarde de eso, para que sea más claro cuando superemos este tiempo de angustia, que fue El Poder de Nuestro Señor Jesucristo, el que actuó de forma sobrenatural para liberarnos (2 Corintios 12:9). Al responder de esta manera a la adversidad, el despliegue del Poder de Cristo puede ser acompañado de poderosas señales y milagros, que a su vez también sirven para esparcir la semilla del evangelio entre los pueblos, naciones y lenguas, que necesitan este mensaje  (Romanos 15:19).

Considerando todo lo anterior, nuestras dificultades también pueden convertirse en motivo de gozo, incluso cuando estas tribulaciones se manifiesten en forma de insultos, privaciones, persecución, angustia o miedo; ya que son una oportunidad para que podamos experimentar, de primera mano, El Poder de Cristo en nuestra vida; además también podemos ser testigos de cómo Dios utiliza estas circunstancias para bendecir la vida de otras personas (2 Corintios 12:10). La tribulación permite a los creyentes ver de forma más clara La Gloria de Dios (2 Corintios 4:17).

CONCLUSIÓN

Las pruebas puede aparecer debido a diferentes situaciones, pero Dios puede utilizarlas siempre para nuestro provecho espiritual (Romanos 8:28). Encontramos que La Escritura nos faculta para clamar a Nuestro Padre Celestial en medio de todas nuestras preocupaciones, y su respuesta siempre será oportuna, aunque no esté conforme a nuestros pensamientos (Romanos 11:33). De modo que podemos experimentar un gozo completo, aún en medio de la tribulación, ya que podemos ser testigos del Poder de Cristo actuando en nuestra vida y también podemos verlo actuar en la vida de otras personas (2 Corintios 7:4).

ORACIÓN

Oremos. Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por darnos la oportunidad de disfrutarla. Cuide nuestro corazón para albergar siempre pensamientos conforme a su voluntad. Cuando seamos probados permítanos experimentar Su Amor Inagotable para consolarnos y Su Poder Milagroso para animarnos. Si es su voluntad, ayúdenos a comprender su propósito, y traiga fortalezca a todo nuestro ser. Ponga en nosotros un gozo sobrenatural por lo que está haciendo en nuestra vida y la de otros. Llénenos con su Espíritu Santo para testificar con poder de sus maravillas. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. Amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.


sábado, 16 de noviembre de 2019

LA ARMADURA DE DIOS (EFESIOS 6:10-20)


LA ARMADURA DE DIOS (EFESIOS 6:10-20)

 





INTRODUCCIÓN

Los creyentes vivimos en una constante guerra declarada en contra del reino de las tinieblas, es una guerra sin cuartel, nuestro enemigo no sabe de códigos de honor, ni está interesado en acuerdos de paz, su mente está plagada de muerte y destrucción nada más. Pero para nuestra dicha, el Dios Invencible esta de nuestro lado, y nos ha provisto de poderosas armas espirituales para la defensa y el ataque. Busquemos en la escritura los elementos de este formidable arsenal, aprendamos su uso y marchemos con valor al campo de batalla, para presenciar la descomunal victoria de El León de la Tribu Judá.

ESTUDIO

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza.

(v10) Al enfrentar ataques espirituales, no debemos olvidar que la fortaleza necesaria para afrontarlos viene únicamente del Señor, no vamos a luchar en nuestras propias y débiles fuerzas humanas, que ningún daño puede hacer al mundo espiritual (Salmo 59:9). Además recordemos que de nuestra parte está el Dios Todopoderoso, que creó el cielo y la tierra con el poder de su palabra, ningún espíritu inmundo puede resistir al poder de su palabra (Mateo 8:16).

11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

(v11) Ciertamente el diablo asecha a los hijos de Dios, y no juega a ser diablo, está claro en su retorcida mente que jamás podrá enfrentarse al Señor Dios Todopoderoso, por lo tanto busca dañar a aquellos que más ama, a sus hijos. No hay ninguna pisca de honor y sensibilidad en él, solo busca hurtar, matar y destruir (Juan 10:10). Sabe que esta vencido,  Nuestro Señor Jesucristo lo venció en la cruz del calvario y ha dotado a los cristianos con poderosas armas espirituales para resistir y atacar (Santiago 4:7).

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

(v12) Estas armas son comparadas por el Apóstol Pablo con los elementos de las armaduras romanas del primer siglo, a manera de recurso didáctico para facilitarnos su comprensión, pero su poder trasciende por mucho al de aquellas piezas de cuero y hierro que portaban los soldados de la época. Son armas dispuestas para equiparnos para la guerra espiritual, efectivas para mostrar el poder de Nuestro Señor Jesucristo sobre el mundo espiritual (2 Corintios 10:4).

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

(v13) Cada elemento de la armadura del cristiano, juega un papel relevante al enfrentarse a la guerra espiritual, debemos asegurarnos de presentarnos al campo de batalla plenamente equipados. Nos indica claramente el texto que habrá confrontación, son armas pensadas para la defensa y el ataque (2 Corintios 6:7 NVI), habrán días malos en los que vamos a pelear, pero la magnífica palabra también nos señala que acabarán, puesto que Satanás no puede resistir y tiene que huir, por lo que nuestro Señor nos manda que debemos mantenernos firmes (1 Corintios 16:13).
Estudiemos uno a uno los elementos de esta armadura.

14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia,

(v14) El cinturón de la verdad. La versión RVR de la Biblia dice: “ceñidos vuestros lomos con la verdad”, mientras que la versión NVI de la Biblia dice: “ceñidos con el cinturón de la verdad”. El cinturón era usado por los soldados romanos para ceñir su túnica y colgar sus armas de filo, como la espada. Podemos aprender de esta ilustración que la verdad del evangelio debe mantenernos firmes, buen ceñidos, preparados para enfrentar las adversidades provocadas por el enemigo de nuestras almas.

El cinturón militar romano estaba confeccionado en cuero y adornado con protecciones inguinales decoradas con distintos tipos de hebillas, plaquitas metálicas y tachones, normalmente de bronce o hierro, a veces dorados. Era una prenda llamativa y los soldados lo usaban con orgullo también en horas de licencia o fuera de servicio. También podemos aprender de esta ilustración que la verdad del evangelio es tan llamativa que deberíamos exhibirla tanto en tiempo de guerra como en tiempo de paz.

La coraza de justicia. La coraza es una pieza metálica sólida y resistente que protege órganos vitales, como el corazón. El corazón es símbolo de nuestras emociones y Satanás constantemente busca poner en nuestro corazón emociones que nos desanimen a continuar con la vida cristiana. Emociones como el temor de no haber “hecho suficiente” para ser salvos. No podemos ser salvos mediante nuestras obras (Efesios 2:9). Lo único que puede justificar nuestra pecado en la fe en el sacrificio de Nuestro Señor Jesucristo en la cruz del calvario (Romanos 5:1). 

15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.

(v15) La disposición de proclamar el evangelio. Nuestra ilustración sobre las armas espirituales del cristiano, comparan la disposición de proclamar el evangelio con el calzado usado por los soldados romanos. Es relevante notar que para predicar el evangelio debemos ir donde están las personas que necesitan escuchar el mensaje. Es un llamado directo hacia la iglesia para movilizarse en el evangelismo. Los creyentes deberíamos marchar con regularidad para proclamar el evangelio a aquellos que aún no conocen a Cristo como su Salvador. 

Vale la pena recordar que ganar almas es un ataque directo contra el infierno. Hay fiesta en los cielos cuando un pecador se arrepiente (Lucas 15:10), es un alma que ha sido rescata del fuego del infierno (Juan 3:18), por lo que ganar almas es parte integral de cualquier estrategia ofensiva en contra del reino de las tinieblas, nos vincula directamente con la visión de Dios, puesto que él no quiere que ninguno se pierda, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

(v16) El escudo de la fe. El escudo era la principal arma defensiva del soldado romano, y el apóstol Pablo aclara que el maligno nos ataca lanzando dardos de fuego, sin embargo no siempre son dardos, pueden ser flechas, balas, cañonazos, lo que tenga que lanzar para destruirnos. Satanás no juega a ser diablo, va a atacarnos sin misericordia con todo lo que tenga para destruirnos. Nuestra fe nos defiende de esos ataques, así que necesitamos que nuestra fe crezca para enfrentar todo lo que mande (1 Juan 5:4). 

Jesús nos explico que en el mundo tendremos aflicción, habrá ataques siempre, son parte de la viva cristiana, así que también nos ofrece una palabra de ánimo: “confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). Es una declaración poderosa que debe recordarnos que por recia que pueda ser la batalla, podemos clamar para que nuestra fe no falte (Lucas 22:31-32). Nuestro enemigo ya ha sido vencido, y la victoria está garantizada, por medio del poder del Rey de Reyes y Señor de Señores (Apocalipsis 17:14). 

17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios;

(v17) El yelmo de la salvación. El yelmo es la parte de la armadura que cubre y protege la cabeza y el rostro; generalmente se compone de un casco con una visera movible. La cabeza aloja a un importante órgano para los seres humanos, el cerebro, que controla diferentes funciones vitales, además servir como soporte biológico para la mente.  Es por medio de la mente que podemos “creer” y ser salvos (Hechos 16:31), por lo que constituye otra frente de batalla espiritual.
Satanás ataca nuestra mente con pensamientos de duda, ¿será Jesús suficiente para ser salvo? ¿habrá otro camino hacia Dios? ¿Seré realmente salvo? Por lo tanto, la salvación, tal y como lo enseña la escritura, debe servir de defensa para nuestra mente, somos salvos por medio de Jesús y nadie más puede ofrecernos la salvación (Hechos 4:12). Así podemos derribar cualquier argumento que se levante en contra del conocimiento de Dios, y llevar cautivo a la obediencia de Cristo, todos nuestros pensamientos (2 Corintios 10:5).

La espada del Espíritu. La espada constituye la principal arma defensiva del soldado romano, y un signo característico de la infantería, la rama militar más preciada en el mundo antiguo. Así para el creyente la palabra de Dios es su principal arma ofensiva, recuerde que su sola palabra fue suficiente para crear los cielos y la tierra (Génesis 1). En su palabra hay poder (1 Corintios 1:18), para sanar enfermos, echar fuera demonios y transformar a los hombres en nuevas criaturas.
Cuando Satanás tentaba a Jesús en el desierto, cada ataque fue repelido por las poderosas declaraciones de la palabra de Dios (Mateo 4:1-11). Para hacer uso de esta arma debemos mantenerla afilada, dedicándonos regularmente a memorizar y estudiar la escritura, para utilizarla correctamente en momento preciso (2 Timoteo 2:15), es una de las disciplinas espirituales importantes para todo creyente.

18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;
19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,
20 por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar.

(v18-20) Manteniendo la comunicación con el centro de mando. Para cualquier operación militar las comunicaciones son imprescindibles, debido a que es un medio para enviar y recibir las órdenes que dirigen al personal en terreno. Quizá en la época del apóstol Pablo no había un elemento de la armadura de los soldados romanos, con el que pudiera comparar a la oración, pero su poder como arma espiritual es invaluable, por lo que no está fuera de este importante listado de equipamiento para la guerra espiritual.

La oración no está limitada por barreras físicas o geográficas, y cuando es efectuada con fe tiene mucho poder (Santiago 5:16). Clamamos en oración por una gran variedad de situaciones como provisión, protección, sanidad, sabiduría, etc. Incluso el apóstol pide que oren por él para que cuando comparta el evangelio, lo haga con gran valor, y de una manera comprensible para sus oyentes, a pesar de las diferentes dificultades que debe enfrentar, por ejemplo estar encarcelado. 

CONCLUSIÓN

Hemos recorrido la escritura, para encontrar aquellas poderosas armas espirituales que nuestro Dios pone a nuestra disposición para enfrentar los ataques del enemigo. La vida cristiana no puede compararse a un crucero por el caribe, es más parecido a una misión a bordo de un navío de guerra. En ocasiones recibimos embestidas, pero también podemos atacar con las poderosas armas en nuestro arsenal. Es nuestra obligación mantenernos permanentemente equipados para cumplir la misión que nos sea encomendada. La victoria está asegurada, así que marchemos con valor, derribemos las fortalezas erigidas por Satanás (2 Corintios 10:4), proclamemos libertad para los cautivos y oprimidos (Lucas 4:18), y declaremos el reino eterno de nuestro Dios (Salmo 145:13).



LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA


Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.



sábado, 12 de noviembre de 2016

DIOS DE TODA CONSOLACIÓN (2 Corintios 1:3-4)


DIOS DE TODA CONSOLACIÓN



Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo,
Padre de misericordias y Dios de toda consolación,
el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones,
para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación,  
por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 
2 Corintios 1:3-4 




INTRODUCCIÓN

La palabra “Consolar” significa aliviar la pena o aflicción de alguien. Para poder consolar a alguien, en primer lugar debe experimentar la misericordia, debe ser movido en su espíritu hacia las necesidades de otros. En segundo lugar la consolación es circunstancial, no todos requerimos el mismo tipo de consolación. Hay situaciones que frecuentemente enfrentamos en nuestra vida terrenal, que requieren consolación. ¿Le gustaría que el Dios Todopoderoso, lleno de misericordia, alivie todas sus penas y aflicciones? Le invito a recorrer la escritura para buscar las poderosas de declaraciones que Nuestro Señor nos ha dejado al respecto, y comprender mejor la forma en que puede consolarnos en cada etapa de nuestras vidas.

1.      Padre de misericordias. Es especialmente notable que Dios se identifique a sí mismo como un padre, esto pone en evidencia la clase de relación que desea tener con nosotros, no se trata ceremonias o rituales, es un asunto de total confianza. Hay pocas figuras en la vida de una persona que puedan ejercer tanta influencia como un padre, tanto en hombres como en mujeres. Una mirada, un gesto, una palmada, una caricia o una palabra, son suficientes para llenarnos de alegría, confianza, valor, serenidad o gratitud. Fundamentalmente debido a que podemos estar seguros que siempre busca nuestro bien (2 Corintios 1:3).

a.      Estando en aflicción. La aflicción puede llegar a nuestra vida por una amplia variedad de situaciones como: enfermedades, escasez económica, conflictos laborales, pleitos familiares, y desastres naturales. Incluso pueden presentarse múltiples causas simultáneamente. La Biblia nos brinda una respuesta abrumadoramente sencilla a estas situaciones: póngase de rodillas y clame al Señor. Santiago, incluso deja abierto el término que usa, sin particularizar el origen, dándonos a entender que sea cual sea la situación, la respuesta siempre está en el Señor. La respuesta solo viene de nuestro Padre Celestial, y la oración debería ser nuestra primera acción.  (Santiago 5:13).

b.     Buscando socorro. Cuando pasamos por momentos de desesperación, buscar ayuda es un paso fundamental, reconociendo nuestras propias limitaciones como seres humanos, y entregándonos por completo a la voluntad divina. La confianza es otro factor importante, muchas veces ponemos nuestra esperanza en personas que al igual que nosotros pueden fallar, es mejor centrar nuestra confianza en la suprema autoridad del universo, nunca nos desilusionará. Lo más emocionante de este auxilio divino, es que llega en el momento justo, nunca llega tarde, cumple su voluntad siempre. No perdamos tiempo en medidas paliativas, Dios quiere nuestro bien (Hebreos 4:16).

c.      Buscando sanidad. La sensación de impotencia ante los padecimientos de nuestro cuerpo, puede dejar nuestra moral por los suelos. No solo en las enfermedades propias, también cuando afecta a nuestros seres queridos. La enfermedad es producto de la entrada del pecado en este mundo, no fue creada por Dios, pero en su infinita misericordia, nuestro Señor nos ha dejado una puerta abierta para clamar por la sanidad. Podemos dirigirnos con libertad a Dios nuestro Sanador, para presentarle nuestra necesidad. No debería ser nuestra última opción, reservada solo para los momentos en que el médico nos indica que no hay cura para nuestro mal. Dios sana  (Salmos 6:2).

2.      Dios de toda consolación. Dios tiene una infinita cantidad de formas de llevarnos consuelo, recuerde que es un Dios creativo, que hizo que las cosas que vemos existieran con el poder de su palabra. Como muestra, Dios puede usar su palabra, la Biblia, para traernos consuelo, en ella está escrita la completa revelación de Dios al hombre. Dios conoce de primera mano nuestro sufrimiento, puesto que el mismo se hizo hombre y vivió en la tierra como todos nosotros, nadie tiene que explicarle cómo se siente el dolor y la desesperación, lo vivió el mismo en la Cruz, cuando entrego su vida por nosotros. Puede ir directamente a nuestra mente o nuestro corazón y hablarnos con palabras de vida. Dios desea consolarnos en medio de todas nuestras dificultades, basta que nos dejemos ministrar por su Espíritu Santo (2 Corintios 1:3).

a.      Palabra que consuela. En medio de las diferentes tribulaciones de la vida, la Palabra de Nuestro Dios nos brinda consuelo. Recuerde que la Biblia es Palabra de vida, con poder para impactarnos en cualquier circunstancia. Contiene una gran cantidad de promesas para los Hijos de Dios, y muchas veces ignoramos toda esa riqueza, recurriendo a las salidas que este mundo nos ofrece, cuyo fin no es otro que el pecado y la muerte. Sus promesas nos llenan de vida, al recordarnos que esta situación no es el final del camino, que Dios sigue siendo poderoso y puede obrar de manera sobrenatural para nuestro beneficio. Mi Dios puede hacer todas las cosas nuevas (Salmos 119:50).

b.     Enjugará nuestras lágrimas. Como cualquier padre, nuestro Señor se compadece de nuestro sufrimiento, conoce nuestro dolor, y está dispuesto a brindarnos su abrazo de amor y limpiar tiernamente las lágrimas de nuestro rostro. En nuestra vida puede presentarse la muerte, el llanto, el lamento, y el dolor; pero nuestro Dios es más poderoso que todo eso. Cuando satanás no tiene alguna forma de atacar nuestra vida directamente usa la intimidación, como cualquier matón cobarde, trata de nublar nuestro entendimiento y llevarse de nuestro corazón las promesas de la escritura. El sufrimiento pasará, y un día nos encontraremos con Cristo en las nubes, todo lo que nos lastimaba de este mundo, dejará de existir (Apocalipsis 21:4).

c.      Paz para nuestro corazón. La paz de Dios no es comprensible para el mundo, no trate de explicarlo a alguien que no conoce al Señor, simplemente les parecerá una locura. Se necesita al Espíritu Santo en nuestro corazón para recibir esa paz. Muchas veces la aflicción proviene de sentimientos e ideas erróneas en nosotros, de cosas que realmente no existen o que ya no tienen importancia. La paz de Dios guarda nuestras emociones, le da un soporte firme a nuestro corazón para que no caigamos en el desánimo y la depresión. La paz de Dios también guarda nuestra mente de ideas nocivas, ideas negativas que no traen provecho. Busquemos la paz de Dios (Filipenses 4:7).


CONCLUSIÓN

Nuestro Señor es un Padre Misericordioso, decido a mostrarnos su amor en cada etapa de nuestra vida. Cuando pasemos por momentos de aflicción, nuestro Señor nos brinda la oportunidad de buscarlo mediante la oración y la sabiduría de su Palabra. Superando la etapa de aflicción, tomamos la decisión de buscar socorro, y nuestra mejor opción siempre será el Dios Todopoderoso creador del universo, con la autoridad para resolver cualquier situación. Las enfermedades pueden doblegar la voluntad de los más fuertes, pero cuando tomamos en cuenta la poderosa mano sanadora de nuestro Señor, podemos ser testigos de sorprendentes milagros. Podemos encontrar en el Eterno el consuelo que tanto anhelamos, por medio de su Palabra, puede enjugar nuestras lágrimas y traer paz a nuestro corazón.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA
Dios le ama, y entregó a su hijo Jesucristo es rescate por usted (Juan 3:16). A pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12). La forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración;  él que es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él esta tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20). Recíbalo como su Salvador hoy.