Mostrando entradas con la etiqueta Biblia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biblia. Mostrar todas las entradas

domingo, 6 de septiembre de 2020

LLAMADOS A LA INTERCESIÓN (1 TIMOTEO 2:5-6)

LLAMADOS A LA INTERCESIÓN





“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.
1 Timoteo 2:5-6 RVR


“For there is one God and one Mediator between God and men, the Man Christ Jesus, who gave Himself a ransom for all, to be testified in due time”.
1 Timothy 2:5-6 NKJV


INTRODUCCIÓN

Luego de conocer a Jesucristo como Nuestro Salvador, y andar un poco por sus caminos, llegamos a comprender la increíble bendición que hemos recibido. A medida que crecemos en nuestra fe, también conocemos las oportunidades que tenemos para servirle. Una de esas oportunidades de servicio es la intercesión por las almas. Quizá a este momento de nuestro andar con Dios hemos practicado poco esta importante área de servicio. Es momento que resolvamos en nuestro corazón llevar el mensaje del evangelio a otras personas. Indaguemos que tiene que decirnos La Escritura al respecto.

ESTUDIO

El plan ideado por Dios para la salvación del hombre incluye a todas las personas y todas las naciones, sin ninguna forma de discriminación (1 Timoteo 2:4). Desde el momento en realizó su pacto con Abraham, tenía en mente la salvación de todo el género humano. De la misma manera, cuando somos llamados por Dios para compartir las Buenas Nuevas de salvación por medio de Su Hijo Jesucristo, también debemos mantener en mente que este precioso mensaje debe ser compartido con todas las personas, iniciando con nuestra familia y amigos seguramente, pero continuando con cada persona que podamos (Marcos 5:19).

Lo mejor que podemos hacer por cualquier persona es compartirle el mensaje del evangelio (1 Timoteo 2:3). Cuando una persona recibe a Cristo como su Salvador, ha cambiado una eternidad de sufrimiento, por una eternidad de gozo en la presencia del Rey de Reyes. Es algo tan bueno y valioso que debemos compartirlo lo más pronto posible con nuestros seres queridos. Otro motivo igualmente importante para hablar sobre Jesús, es lo agradable de esta acción para el corazón de Dios. ¿Puede usted imaginar el gozo en los cielos cuando una persona recibe a Cristo? Agrademos a Dios mediante nuestro servicio ganando almas (Lucas 15:7).

La oración es uno de los poderosos medios que Dios ha entregado a los creyentes para cumplir la importante misión de ganar almas (1 Timoteo 2:1). El Apóstol Pablo es muy detallista al describir la forma en que podemos hacer uso de la oración a favor de la salvación de las demás personas. Durante nuestros tiempos de intercesión por otros ponemos todo nuestro ser al servicio de Dios, rogando por la conversión, declarando las promesas de La Escritura, y gozando cada paso hacia Cristo. La Palabra nos exhorta a cumplir esta tarea, no pospongamos un servicio tan relevante en los cielos y en la tierra (Proverbios 11:30).

El evangelio es un mensaje de reconciliación (1 Timoteo 2:5). La palabra que se traduce como “mediador” en este versículo se refiere a una persona que se pone en medio de otros dos, que están separados por serias diferencias. El pecado nos ha separado de Dios, y solo por medio de la intervención de Jesucristo podemos reconciliarnos. Significa también “portavoz”, puesto que Dios se hizo hombre para servir de portavoz a sí mismo y acercarse a nosotros, ya que ningún esfuerzo originado en el hombre puede reconciliarlo con Dios. Finalmente, también significa “intercesor”, ya que es Jesús mismo el que intercede por nosotros en el cielo.

El sacrificio de Jesús en el calvario lo habilita como el único medio de salvación para hombre (1 Timoteo 2:6). Cuando estábamos perdidos en nuestros delitos y pecados, Jesús decidió iniciar una operación de rescate para salvarnos. Durante esta operación, Dios mismo hecho hombre entregó su vida en lugar de la nuestra. Nadie más podía hacer este sacrificio, puesto que todos los seres humanos hemos pecado. Solo un ser perfecto, sin pecado, podía pagar el precio de nuestra iniquidad. Solo Jesucristo es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza por nuestra redención (Apocalipsis 5:12).

Todo los creyentes hemos sido llamados a compartir el evangelio (1 Timoteo 2:7). De la misma manera en que Dios llamó al Apóstol Pablo para predicar el mensaje de Jesucristo a las naciones, cada uno de nosotros ha recibido la misión de ir por el mundo y hacer discípulos de Jesús (Mateo 28:19). Quizá nos parezca que eso es cosa de los ministros ordenados, de los reverendos, de los ancianos, de los concilios, de las autoridades de la iglesia… no es cierto. Todos los creyentes hemos sido llamados por Jesús para participar en esta misión. Despojémonos de toda idea que impide que cumplamos con la voluntad de Nuestro Señor.

CONCLUSIÓN

Sin importa nuestro pasado, sin preocuparnos por el lugar que ocupamos en una organización, y rechazando cualquier pensamiento negativo en nuestra mente, oremos por la salvación de las almas, oremos para que Dios revele a nuestros familiares y amigos la necesidad de Jesucristo en su vida. Olvidemos cualquier experiencia negativa anterior y clamemos por ellos (1 Timoteo 2:8). Jesús es el camino, la verdad y la vida, y nadie puede llegar al Padre si no es por medio de Él (Juan 14:6). Resolvamos con todo nuestro ser, de la misma manera que lo hizo Josué el conquistador, yo y mi casa serviremos al Señor (Josué 24:15).

ORACIÓN

Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por haber llegado a vida, por recibirme como su hijo y cambiar mi eternidad. Ponga en mi corazón una fuerte carga por mis familiares y amigos, que aún no le conocen como Señor y Salvador. Permítales llegar al conocimiento de la verdad, permítales reconocer que solo a través de Jesús pueden reconciliarse con el Padre. Deme la fortaleza y la constancia para interceder por ellos, y que usted los libere de toda cadena que impide que lleguen a su presencia. Renuncio a todo pensamiento negativo que me evite cumplir con esta importante misión que usted me ha encomendado. En Jesús. Amén.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.




martes, 4 de agosto de 2020

MI GRACIA ES SUFICIENTE PARA TI (2 CORINTIOS 12:9)

MI GRACIA ES SUFICIENTE PARA TI






Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
2 Corintios 12:9 (RVR1960)


And He said to me, “My grace is sufficient for you, for My strength is made perfect in weakness.” Therefore most gladly I will rather boast in my infirmities, that the power of Christ may rest upon me.
2 Corinthians 12:9 (NKJV)


INTRODUCCIÓN

Como seres humanos estamos expuestos a errar en el camino, esto es particularmente común en tiempos de bonanza y prosperidad, tanto en lo material como en lo espiritual. En ocasiones Dios debe tomar medidas correctivas con nuestra vida, para llevarnos nuevamente a la senda correcta. Las pruebas son uno de los medios que Nuestro Señor utiliza para ayudarnos a desarrollar nuestra fe. Cuando estamos en medio de la adversidad, podemos perder de vista los propósitos espirituales detrás de las circunstancias. Nuestro Padre Celestial nos ha brindado instrucciones para ayudarnos a responder durante las pruebas. Examinemos La Escritura para encontrar estas poderosas verdades espirituales y usarlas en el momento justo.

ESTUDIO

Dios bendice a sus hijos, en formas tan abundantes e inesperadas que superan nuestra propia imaginación (Efesios 3:20-21). Esto debe producir en nosotros los más profundos y sinceros sentimientos de gratitud para Nuestro Señor. Pero el enemigo sigue actuando con malvada astucia y puede arreglárselas para confundir nuestra mente, y llevarnos a pensamientos errados sobre el motivo de nuestras bendiciones, como si fuéramos merecedores de los dones que Dios nos ha confiado  (1 Timoteo 4:1). El engaño puede llevarnos a exaltarnos desmedidamente (2 Corintios 12:7).

Cuando nuestro corazón alberga sentimientos de vanidad, estamos en riesgo de volvernos presumidos, creyendo que somos más de lo que en realidad somos, simple polvo (Génesis 3:19). Y Dios como un padre amoroso, hace uso de su voluntad permisiva, para que reaccionemos y volvamos al camino correcto, mediante llamados de atención (Proverbios 3:12). Algunas pruebas pueden ser duras, pero Nuestro Señor puede utilizarlas para nuestro beneficio espiritual  (Salmos 16:6). Dios puede utilizar incluso a Satanás, para esta labor (2 Corintios 12:7).

En medio de lo árido de un desierto o una prueba difícil, es importante recordar que seguimos siendo sus hijos, y podemos rogar a Nuestro Padre Celestial que quite nuestro sufrimiento, el Apóstol Pablo pasó por esta situación, clamó tres veces por esta realidad que lo atormentaba (2 Corintios 12:8). No sabemos con exactitud cuál era la dificultad que agobiaba al apóstol, pero podría ser un problema de salud, con el que tuvo que cargar quizá todo su ministerio. Pablo rogaba, volcaba su interior en esta suplica, de la misma manera debemos actuar nosotros.

Dios puede responder de diferentes maneras a nuestro clamor, evitemos pensar nuevamente que nosotros tenemos la única verdad, no seamos sabios en nuestra propia opinión (Proverbios 3:7). En la porción que estamos estudiando, nos encontramos con una respuesta totalmente inesperada para cualquiera de nosotros: bástate mi gracia (2 Corintios 12:9). Y es que podríamos esperar que Dios tendría otra respuesta para Pablo, después de todo era un apóstol, y había dedicado su vida al servicio de la obra. Sus pensamientos no son como los nuestros (Isaías 55:8).

Pasando por la aguas, atravesando un desierto, enfrentando una prueba, lo único que necesitamos es que La Gracia de Dios se derrame abundantemente sobre nosotros (Hechos 4:33). Y es que cuando estamos en nuestros momentos de mayor debilidad, resulta evidente que es El Poder de Nuestro Señor el que está actuando; no se trata de nuestras capacidades, relaciones o recursos (2 Corintios 12:9). Desechamos el orgullo y la vanidad, y solo nos queda entregarnos completamente a su voluntad, en cuerpo, alma y espíritu (1 Tesalonicenses 5:23).

De modo que en lugar de ocultar nuestra debilidad, podríamos hacer alarde de eso, para que sea más claro cuando superemos este tiempo de angustia, que fue El Poder de Nuestro Señor Jesucristo, el que actuó de forma sobrenatural para liberarnos (2 Corintios 12:9). Al responder de esta manera a la adversidad, el despliegue del Poder de Cristo puede ser acompañado de poderosas señales y milagros, que a su vez también sirven para esparcir la semilla del evangelio entre los pueblos, naciones y lenguas, que necesitan este mensaje  (Romanos 15:19).

Considerando todo lo anterior, nuestras dificultades también pueden convertirse en motivo de gozo, incluso cuando estas tribulaciones se manifiesten en forma de insultos, privaciones, persecución, angustia o miedo; ya que son una oportunidad para que podamos experimentar, de primera mano, El Poder de Cristo en nuestra vida; además también podemos ser testigos de cómo Dios utiliza estas circunstancias para bendecir la vida de otras personas (2 Corintios 12:10). La tribulación permite a los creyentes ver de forma más clara La Gloria de Dios (2 Corintios 4:17).

CONCLUSIÓN

Las pruebas puede aparecer debido a diferentes situaciones, pero Dios puede utilizarlas siempre para nuestro provecho espiritual (Romanos 8:28). Encontramos que La Escritura nos faculta para clamar a Nuestro Padre Celestial en medio de todas nuestras preocupaciones, y su respuesta siempre será oportuna, aunque no esté conforme a nuestros pensamientos (Romanos 11:33). De modo que podemos experimentar un gozo completo, aún en medio de la tribulación, ya que podemos ser testigos del Poder de Cristo actuando en nuestra vida y también podemos verlo actuar en la vida de otras personas (2 Corintios 7:4).

ORACIÓN

Oremos. Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por darnos la oportunidad de disfrutarla. Cuide nuestro corazón para albergar siempre pensamientos conforme a su voluntad. Cuando seamos probados permítanos experimentar Su Amor Inagotable para consolarnos y Su Poder Milagroso para animarnos. Si es su voluntad, ayúdenos a comprender su propósito, y traiga fortalezca a todo nuestro ser. Ponga en nosotros un gozo sobrenatural por lo que está haciendo en nuestra vida y la de otros. Llénenos con su Espíritu Santo para testificar con poder de sus maravillas. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. Amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.


sábado, 15 de diciembre de 2018

SUPERVIVENCIA ESPIRITUAL (1 CORINTIOS 16:13-14)

SUPERVIVENCIA ESPIRITUAL








Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.
Todas vuestras cosas sean hechas con amor.
1 Corintios 16:13-14 (RVR1960)





INTRODUCCIÓN

El mundo puede parecer un terreno inhóspito para los creyentes, lleno de tentaciones, pruebas, dolor, aflicción, injustica, enfermedad y muchas otras cosas terribles. La adversidad se ve como un desierto interminable o una montaña inexpugnable, donde la supervivencia espiritual está en juego. En nuestro interior una voz maligna nos dice que no hay una forma de superar los obstáculos, propone que rendirse es una opción obligatoria, y nuestro corazón se llena de desesperación. 

Nuestro Señor dijo que encontraríamos aflicciones en el mundo, pero también nos dio la herramientas para enfrentarnos a él (Juan 16:33). Todos los creyentes nacidos de nuevo hemos sido empoderados para vencer al mundo (1 Juan 5:4). Recorramos las escrituras para encontrar los elementos esenciales de la supervivencia espiritual, que permiten a los creyentes callar ese susurro diabólico que trata de doblegar nuestra voluntad, y esclavizarnos con el temor. 

ESTUDIO

Manténgase siempre en estado de alerta
 
La tentación puede llegar al creyente en diferentes formas, puede ser física, mental o espiritual. En cualquier caso, el denominador común es que conduce al pecado. La tentación es seductora, se vale de los deseos de la carne (Santiago 1:12-14) y solo la poderosa presencia del Espíritu Santo puede librarnos de ella (Romanos 7:5-6).
 
Satanás se encuentra al acecho permanentemente, buscando una oportunidad para atacar (1 Pedro 5:8), por lo que no podemos bajar la guardia en ningún momento. Ante esta situación, nuestro Señor Jesucristo nos recomienda mantenernos alerta y orar para no ser tentados (Mateo 26:41), puesto que nuestra propia carne puede traicionarnos.
 
Permanezca firmes en la fe
 
La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Sin la fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6), puesto que para ser creyentes antes debemos haber creído en su existencia, que se hizo hombre y vivió entre nosotros (Juan 1:14) para salvarnos por medio de su muerte redentora.
 
La fe es tanto un fruto (Gálatas 5:22) como un don (1 Corintios 12:9) del Espíritu Santo. Hemos expresado nuestra fe cuando recibimos a Cristo como Señor y Salvador, pero el deseo de nuestro Señor es que nuestra fe crezca, hasta ser capaz de resistir las pruebas (Lucas 22:31-32) e incluso mover montañas (Mateo 17:20).
 
Tenga mucho valor 

Los creyentes debemos enfrentar peligros, críticas y amenazas constantemente. Si no estamos enfrentando algún nivel de persecución en el mundo, seguramente no estamos reflejando suficiente la luz de Cristo (Isaías 60:1). Ante estas aflicciones debemos mostrar rostros de león (1 Crónicas 12:8) y pelear la buena batalla (1 Timoteo 6:12).
 
La Palabra nos enseña que podemos clamar al señor para recibir valor para enfrentar las dificultades. Los primeros creyentes oraban para pedir denuedo para la predicación (Hechos 4:29). Denuedo significa sin miedo. El miedo es una de las estrategias de Satanás para evitar que los creyentes actúen, usa el miedo que paraliza. Renunciemos al miedo en el nombre de Cristo.
 
Denuedo también significa con confianza, y la Palabra nos enseña que los justos no tendrán temor, su corazón está firme, confiado en el Señor (Salmos 112:7). Tomemos esta poderosa promesa de la escritura para llenarnos de valor cuando nos enfrentemos a las pruebas. Tiene el respaldo del respaldo del creador de los cielos y la tierra.
 
Sea fuerte 

Para ser fuerte es necesario entrenar. Las disciplinas espirituales fortalecen nuestros músculos espirituales. El apóstol Pablo nos aconseja sobre estas disciplinas (1 Timoteo 6:11) y enfatiza aspectos como la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre. Cuando decidimos poner estas virtudes en práctica, marcamos nuestro carácter, para ser más como Cristo.
 
Otras disciplinas importantes son el estudio bíblico (1 Timoteo 4:13), la oración (Colosenses 4:2) y dar a los necesitados (Romanos 12:13). Cuando nos exponemos a la Palabra, ella misma ministra a nuestra vida, nunca regresa vacía y siempre trae fruto (Isaías 55:11). La oración tiene un gran poder (Santiago 5:16), nunca debe dejarse al final, debe ser nuestra primera opción en la tempestad.
 
Haga todo con amor
 
Podemos hacer muchas cosas buenas, pero si no están impregnadas del amor de Cristo, solo son ruido (1 Corintios 13:1-3). Las obras son una consecuencia de nuestro encuentro con Cristo, no un medio para la salvación, no se puede “ganar” el cielo, no es por obras (Efesios 2:8-9).
 
Las acciones cuentan tanto como las intenciones. No sirve de mucho ayudar al prójimo cuando nuestro corazón está buscando una recompensa material, emocional o espiritual (Mateo 6:1-4).
 
Muchas veces nuestro lenguaje necesita una dosis de amor. Nuestras conversaciones deben dejar bendición en la vida de nuestros interlocutores (Colosenses 4:6), desprendiendo un dulce aroma a Cristo (Efesios 5:2).
 
CONCLUSIÓN
 
La Palabra nos ofrece un kit de supervivencia, una serie de técnicas y herramientas que nos ayudan a enfrentar las dificultades. Estás técnicas incluyen mantenernos alertas para evitar ser víctimas de la tentación, permanecer firmes en la fe para apagar cualquier dardo de fuego del maligno, llenarnos de valor para desechar el miedo e inundarnos de confianza en la promesas de la Palabra, fortalecernos espiritualmente practicando disciplinas que nos ayudan a parecernos más a Cristo, y finalmente impregnar todas nuestras acciones con el amor característico de los creyentes.
 
Sobrevivir a los desiertos espirituales requiere cambiar nuestro comportamiento y aplicar técnicas muchas veces extremas, pero cuando nos movemos en la soberana voluntad del Señor, cada prueba nos vuelve más fuertes espiritualmente, y nos prepara para retos mayores. Con cada montaña conquistada, nos aproximamos más al propósito de Dios para nuestra vida, aquello para lo que fuimos concebidos desde la eternidad. En medio de la tormenta podemos acudir a nuestro Señor y ver como reprende a los vientos y al mar, y maravillarnos con la tranquilidad después de la tempestad (Mateo 8:23-27).
 
LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.


lunes, 28 de julio de 2014

FIRMES E INCONMOVIBLES (1 Corintios 15:58)




 FIRMES E INCONMOVIBLES

Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano. 1 Corintios 15:58 RVR

INTRODUCCION

La palabra de Dios nos anima a enfrentar la vida cristiana como una batalla, en la que se requiere que seamos firmes e inconmovibles, manteniendo un crecimiento espiritual constante, sin perder de vista que todo lo que hacemos por la obra es tomado en cuenta por el Señor. Le animo a escudriñar en la escritura para comprender estas verdades de forma personal y profunda.

ESTUDIO

Firmes e inconmovibles. Mientras caminamos en la vida cristiana, diversas situaciones pueden hacer tambalear nuestra fe. El Apóstol Pablo nos exhorta a mantenernos firmes. Tenemos una posición que defender, hemos sido comisionados para pelear ahí, y aunque la lucha arrecie, huir no es una opción, mantendremos en alto nuestra bandera, aunque nos cueste nuestro último aliento.

La obra de Dios requiere de hombres y mujeres que se enfrenten cara a cara con el infierno, esto requiere firmeza en lo mental y en lo espiritual. Es una lucha que tendremos que enfrentar todos los días de nuestra vida, y en una campaña larga las emociones pueden traicionarnos, por lo que la palabra nos llama también a ser inconmovibles, es decir imperturbables, actuando siempre por convicción.

Progresando siempre. Mantener nuestra posición no es suficiente, hemos sido llamados a conquistar,  ganar terreno. No aguantamos nuestra posición, que aguante el enemigo, nosotros avanzamos. Satanás solo tiene dos opciones: replegarse y huir o sufrir las consecuencias. En esta guerra no se toman prisioneros, vencer o morir es nuestra consigna. No nos guardamos para otra pelea, entregamos todo en cada enfrentamiento.

El deseo de Dios para los ministerios es que crezcan, el mismo otorgó dones necesarios para realizar diferentes formas de ministerio, a fin de que su pueblo sea entrenado en todas las disciplinas necesarias para lograrlo (Efesios 4:11-13). En lo personal, cada cristiano tiene una batalla que pelear cada día. Me encantaría terminar esa batalla con la solvencia que tuvo el Apóstol Pablo (2 Timoteo 4:7).

Su trabajo no es en vano. En una campaña tan grande como esta, de la que depende la eternidad de las personas, resulta fácil sentir que estamos solos en la playa, como le pasó en alguna oportunidad al Profeta Elías. Pero muchos otros están peleando en esta misma guerra, junto a nosotros o en otros frentes. Dios tiene cuidado de cada operación, de la ubicación de cada unidad táctica ministerial.

El ministerio de la iglesia aquí en la tierra es extremadamente importante, debido a que Dios lo utiliza para cambiar la eternidad de la personas. El alcance de su ministerio puede parecerle pequeño, un grupo con poca asistencia, sus compañeros de oficina, sus vecinos o su familia. Pero nada en la obra de Dios es pequeño, él puede tomar cinco panes y dos peces para alimentar a cinco mil personas (Mateo 14:13-21).

Satanás usa diferentes armas para evitar que los hijos de Dios cumplan con el ministerio que se les ha encomendado, en algunas ocasiones es la pereza (Proverbios 19:24), en otras puede ser el orgullo (Proverbios 21:4), para otros pueden ser las adicciones o cadenas de pecado que nos asedian (Hebreos 12:1); cualquiera que sea el caso, repelamos el ataque y avancemos en la obra.

CONCLUSIÓN

Hemos visto en la escritura que la firmeza con la que debemos enfrentar la vida cristiana, es similar a la requerida por un soldado en batalla, avanzando en todo momento, sin tomar descansos, ganando terreno a Satanás, cambiando la eternidad de las personas. El desanimo y otras afecciones emocionales pueden atacarnos, pero nos consuela que todo en la obra de Dios es valioso y tendrá una recompensa en el cielo.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios le ama, y entregó a su hijo Jesucristo es rescate por usted (Juan 3:16). A pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12). La forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración;  él que es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él esta tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20). Recíbalo como su Salvador hoy.