Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas

martes, 4 de agosto de 2020

MI GRACIA ES SUFICIENTE PARA TI (2 CORINTIOS 12:9)

MI GRACIA ES SUFICIENTE PARA TI






Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
2 Corintios 12:9 (RVR1960)


And He said to me, “My grace is sufficient for you, for My strength is made perfect in weakness.” Therefore most gladly I will rather boast in my infirmities, that the power of Christ may rest upon me.
2 Corinthians 12:9 (NKJV)


INTRODUCCIÓN

Como seres humanos estamos expuestos a errar en el camino, esto es particularmente común en tiempos de bonanza y prosperidad, tanto en lo material como en lo espiritual. En ocasiones Dios debe tomar medidas correctivas con nuestra vida, para llevarnos nuevamente a la senda correcta. Las pruebas son uno de los medios que Nuestro Señor utiliza para ayudarnos a desarrollar nuestra fe. Cuando estamos en medio de la adversidad, podemos perder de vista los propósitos espirituales detrás de las circunstancias. Nuestro Padre Celestial nos ha brindado instrucciones para ayudarnos a responder durante las pruebas. Examinemos La Escritura para encontrar estas poderosas verdades espirituales y usarlas en el momento justo.

ESTUDIO

Dios bendice a sus hijos, en formas tan abundantes e inesperadas que superan nuestra propia imaginación (Efesios 3:20-21). Esto debe producir en nosotros los más profundos y sinceros sentimientos de gratitud para Nuestro Señor. Pero el enemigo sigue actuando con malvada astucia y puede arreglárselas para confundir nuestra mente, y llevarnos a pensamientos errados sobre el motivo de nuestras bendiciones, como si fuéramos merecedores de los dones que Dios nos ha confiado  (1 Timoteo 4:1). El engaño puede llevarnos a exaltarnos desmedidamente (2 Corintios 12:7).

Cuando nuestro corazón alberga sentimientos de vanidad, estamos en riesgo de volvernos presumidos, creyendo que somos más de lo que en realidad somos, simple polvo (Génesis 3:19). Y Dios como un padre amoroso, hace uso de su voluntad permisiva, para que reaccionemos y volvamos al camino correcto, mediante llamados de atención (Proverbios 3:12). Algunas pruebas pueden ser duras, pero Nuestro Señor puede utilizarlas para nuestro beneficio espiritual  (Salmos 16:6). Dios puede utilizar incluso a Satanás, para esta labor (2 Corintios 12:7).

En medio de lo árido de un desierto o una prueba difícil, es importante recordar que seguimos siendo sus hijos, y podemos rogar a Nuestro Padre Celestial que quite nuestro sufrimiento, el Apóstol Pablo pasó por esta situación, clamó tres veces por esta realidad que lo atormentaba (2 Corintios 12:8). No sabemos con exactitud cuál era la dificultad que agobiaba al apóstol, pero podría ser un problema de salud, con el que tuvo que cargar quizá todo su ministerio. Pablo rogaba, volcaba su interior en esta suplica, de la misma manera debemos actuar nosotros.

Dios puede responder de diferentes maneras a nuestro clamor, evitemos pensar nuevamente que nosotros tenemos la única verdad, no seamos sabios en nuestra propia opinión (Proverbios 3:7). En la porción que estamos estudiando, nos encontramos con una respuesta totalmente inesperada para cualquiera de nosotros: bástate mi gracia (2 Corintios 12:9). Y es que podríamos esperar que Dios tendría otra respuesta para Pablo, después de todo era un apóstol, y había dedicado su vida al servicio de la obra. Sus pensamientos no son como los nuestros (Isaías 55:8).

Pasando por la aguas, atravesando un desierto, enfrentando una prueba, lo único que necesitamos es que La Gracia de Dios se derrame abundantemente sobre nosotros (Hechos 4:33). Y es que cuando estamos en nuestros momentos de mayor debilidad, resulta evidente que es El Poder de Nuestro Señor el que está actuando; no se trata de nuestras capacidades, relaciones o recursos (2 Corintios 12:9). Desechamos el orgullo y la vanidad, y solo nos queda entregarnos completamente a su voluntad, en cuerpo, alma y espíritu (1 Tesalonicenses 5:23).

De modo que en lugar de ocultar nuestra debilidad, podríamos hacer alarde de eso, para que sea más claro cuando superemos este tiempo de angustia, que fue El Poder de Nuestro Señor Jesucristo, el que actuó de forma sobrenatural para liberarnos (2 Corintios 12:9). Al responder de esta manera a la adversidad, el despliegue del Poder de Cristo puede ser acompañado de poderosas señales y milagros, que a su vez también sirven para esparcir la semilla del evangelio entre los pueblos, naciones y lenguas, que necesitan este mensaje  (Romanos 15:19).

Considerando todo lo anterior, nuestras dificultades también pueden convertirse en motivo de gozo, incluso cuando estas tribulaciones se manifiesten en forma de insultos, privaciones, persecución, angustia o miedo; ya que son una oportunidad para que podamos experimentar, de primera mano, El Poder de Cristo en nuestra vida; además también podemos ser testigos de cómo Dios utiliza estas circunstancias para bendecir la vida de otras personas (2 Corintios 12:10). La tribulación permite a los creyentes ver de forma más clara La Gloria de Dios (2 Corintios 4:17).

CONCLUSIÓN

Las pruebas puede aparecer debido a diferentes situaciones, pero Dios puede utilizarlas siempre para nuestro provecho espiritual (Romanos 8:28). Encontramos que La Escritura nos faculta para clamar a Nuestro Padre Celestial en medio de todas nuestras preocupaciones, y su respuesta siempre será oportuna, aunque no esté conforme a nuestros pensamientos (Romanos 11:33). De modo que podemos experimentar un gozo completo, aún en medio de la tribulación, ya que podemos ser testigos del Poder de Cristo actuando en nuestra vida y también podemos verlo actuar en la vida de otras personas (2 Corintios 7:4).

ORACIÓN

Oremos. Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por darnos la oportunidad de disfrutarla. Cuide nuestro corazón para albergar siempre pensamientos conforme a su voluntad. Cuando seamos probados permítanos experimentar Su Amor Inagotable para consolarnos y Su Poder Milagroso para animarnos. Si es su voluntad, ayúdenos a comprender su propósito, y traiga fortalezca a todo nuestro ser. Ponga en nosotros un gozo sobrenatural por lo que está haciendo en nuestra vida y la de otros. Llénenos con su Espíritu Santo para testificar con poder de sus maravillas. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. Amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.


lunes, 27 de julio de 2020

EL AMOR DE NUESTRO PADRE CELESTIAL (SALMOS 103:13)

EL AMOR DE NUESTRO PADRE CELESTIAL




Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.
Salmos 103:13 (RVR1960)
The Lord is like a father to his children, tender and compassionate to those who fear him.
Psalms 103:13 (NLT)


INTRODUCCIÓN

En muy pocas palabras, esta porción de La Escritura nos hace referencia a varios conceptos importantes sobre la relación que nuestro Creador desea tener con nosotros. En primer lugar se identifica a sí mismo como un Padre. En segundo lugar expresa un sentimiento hacia nosotros, la compasión. Y finalmente nos informa que cierta forma de temor es crucial para el trato especial que desea tener con nosotros. Veamos en detalle cada uno de estos aspectos, y conozcamos más en profundidad la personalidad de Nuestro Señor.

ESTUDIO

Padre. Una de las formas en que Dios ha decido revelarse a nosotros es mediante la figura de un padre. Lo encontramos en diferentes partes de La Escritura. Por ejemplo cuando Dios hizo su pacto con David, le dijo que sería como un padre para su hijo Salomón (2 Samuel 7:13-15). En el Nuevo Testamento vemos frecuentemente la relación Padre e Hijo en las palabras de Jesús (Mateo 6:32 y Juan 15:9). Así también los cristianos de la primera iglesia se referían a Dios como un padre (Santiago 1:17).

El mismo ha decidido que mediante la fe en Jesús, adquirimos el derecho de ser llamados Hijos de Dios, nos ha hecho parte de su familia, ¡que privilegio tan grande nos ha dado! (Juan 1:12). Se ha mostrado accesible para nosotros en cualquier momento (Salmos 34:18), esto nos describe que la relación que desea tener con nosotros es de tipo familiar, personal e íntima. No es un Dios distante y ajeno a nuestras tribulaciones, es un Dios que escucha nuestro clamor (Salmo 145:18).

Compasión. La compasión es un sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien. Es este sentimiento el que nace en el corazón de Nuestro Dios por nosotros, tiene compasión de nosotros por la multitud de sus misericordias (Lamentaciones 3:32). Para identificarse plenamente con nuestras aflicciones, decidió despojarse a sí mismo de su majestad, tomó la forma de un siervo, de un frágil ser humano. En la persona de Jesús experimento todo el sufrimiento que vivimos los hombres (Filipenses 2:5-8).

Ternura. La compasión también se manifiesta mediante la ternura, es decir aquel sentimiento ante las personas que se consideran merecedoras de un amor o un cariño puro y gratuito, por su dulzura, debilidad o delicadeza. Así es como nos ve nuestro Padre Celestial, nos considera merecedores de la más alta estima. Sin que nosotros hayamos hecho algún mérito para ser dignos de su inagotable amor, ha decidido ser misericordioso con nosotros, a pesar de nuestros innumerables delitos y transgresiones (Jeremías 31:3).

Temor. En la frase “de los que le temen”, la palabra “temen” tiene dos acepciones. La primera se refiere a un sentimiento de temor o miedo que puede experimentarse ante alguien de quien somos deudores, y tiene el derecho de presentar un reclamo. La segunda se refiere a una forma de temor reverente, como cuando nos sometemos voluntariamente de una persona en una posición de autoridad. Se usa de forma muy amplia en el libro de los salmos para caracterizar nuestra relación con Dios (Salmos 22:23).

De manera que en ambos sentidos puede ayudarnos a comprender un poco mejor como debemos guiar nuestra dependencia del Dios Eterno. Somos deudores, somos pecadores, por tanto está en el pleno derecho de ejecutar justicia sobre nosotros (Romanos 8:12-13). Pero ha decido ser misericordioso con nosotros, y en lugar de ejecutar la sentencia de muerte como consecuencia de nuestra desobediencia, decidió entregarnos gratuitamente el regalo de la vida eterna, pagando el mismo por nuestros pecados (Romanos 6:23).

Honra. El temor reverente que mencionamos antes, también puede expresarse como honra, es decir una demostración de aprecio que se hace de alguien por su virtud y mérito. Esto debería ser nuestra respuesta natural al darnos cuenta de la magnífica obra de amor que Dios ha hecho por nosotros, no solo por habernos perdonado luego de nuestra ofensas, sino por habernos tenido como dignos de formar parte de su propia familia (1 Juan 3:1). Nos ha hecho herederos suyos y coherederos con Cristo (Romanos 8:17).

CONCLUSIÓN

Dios ha decidido que su relación con nosotros, su creación, sea una relación familiar. Donde el dio el primer paso al expresarnos su amor por medio de la compasión y la ternura, identificándose él mismo con nuestras luchas, y enfatizando nuestra posición de hijos y herederos suyos, junto a Cristo. Tal muestra de misericordia debe provocar en nosotros una inmensa gratitud, debido al reconocimiento que no somos dignos de tal honor. Vivamos de tal forma que honremos a quien entregó su propia vida en rescate por nosotros (Mateo 20:28).

ORACIÓN

Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por darnos la oportunidad de disfrutarla. Ayúdenos a comprender con mayor claridad qué tipo de relación desea usted tener con nosotros. Permítanos entender la magnitud del amor que ha expresado por nosotros y responder con una vida digna del gran honor que nos ha conferido, al recibirnos como parte de su familia. Llénenos con su Espíritu Santo para testificar con poder de sus maravillas. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. Amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.

sábado, 15 de diciembre de 2018

SUPERVIVENCIA ESPIRITUAL (1 CORINTIOS 16:13-14)

SUPERVIVENCIA ESPIRITUAL








Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos.
Todas vuestras cosas sean hechas con amor.
1 Corintios 16:13-14 (RVR1960)





INTRODUCCIÓN

El mundo puede parecer un terreno inhóspito para los creyentes, lleno de tentaciones, pruebas, dolor, aflicción, injustica, enfermedad y muchas otras cosas terribles. La adversidad se ve como un desierto interminable o una montaña inexpugnable, donde la supervivencia espiritual está en juego. En nuestro interior una voz maligna nos dice que no hay una forma de superar los obstáculos, propone que rendirse es una opción obligatoria, y nuestro corazón se llena de desesperación. 

Nuestro Señor dijo que encontraríamos aflicciones en el mundo, pero también nos dio la herramientas para enfrentarnos a él (Juan 16:33). Todos los creyentes nacidos de nuevo hemos sido empoderados para vencer al mundo (1 Juan 5:4). Recorramos las escrituras para encontrar los elementos esenciales de la supervivencia espiritual, que permiten a los creyentes callar ese susurro diabólico que trata de doblegar nuestra voluntad, y esclavizarnos con el temor. 

ESTUDIO

Manténgase siempre en estado de alerta
 
La tentación puede llegar al creyente en diferentes formas, puede ser física, mental o espiritual. En cualquier caso, el denominador común es que conduce al pecado. La tentación es seductora, se vale de los deseos de la carne (Santiago 1:12-14) y solo la poderosa presencia del Espíritu Santo puede librarnos de ella (Romanos 7:5-6).
 
Satanás se encuentra al acecho permanentemente, buscando una oportunidad para atacar (1 Pedro 5:8), por lo que no podemos bajar la guardia en ningún momento. Ante esta situación, nuestro Señor Jesucristo nos recomienda mantenernos alerta y orar para no ser tentados (Mateo 26:41), puesto que nuestra propia carne puede traicionarnos.
 
Permanezca firmes en la fe
 
La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). Sin la fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6), puesto que para ser creyentes antes debemos haber creído en su existencia, que se hizo hombre y vivió entre nosotros (Juan 1:14) para salvarnos por medio de su muerte redentora.
 
La fe es tanto un fruto (Gálatas 5:22) como un don (1 Corintios 12:9) del Espíritu Santo. Hemos expresado nuestra fe cuando recibimos a Cristo como Señor y Salvador, pero el deseo de nuestro Señor es que nuestra fe crezca, hasta ser capaz de resistir las pruebas (Lucas 22:31-32) e incluso mover montañas (Mateo 17:20).
 
Tenga mucho valor 

Los creyentes debemos enfrentar peligros, críticas y amenazas constantemente. Si no estamos enfrentando algún nivel de persecución en el mundo, seguramente no estamos reflejando suficiente la luz de Cristo (Isaías 60:1). Ante estas aflicciones debemos mostrar rostros de león (1 Crónicas 12:8) y pelear la buena batalla (1 Timoteo 6:12).
 
La Palabra nos enseña que podemos clamar al señor para recibir valor para enfrentar las dificultades. Los primeros creyentes oraban para pedir denuedo para la predicación (Hechos 4:29). Denuedo significa sin miedo. El miedo es una de las estrategias de Satanás para evitar que los creyentes actúen, usa el miedo que paraliza. Renunciemos al miedo en el nombre de Cristo.
 
Denuedo también significa con confianza, y la Palabra nos enseña que los justos no tendrán temor, su corazón está firme, confiado en el Señor (Salmos 112:7). Tomemos esta poderosa promesa de la escritura para llenarnos de valor cuando nos enfrentemos a las pruebas. Tiene el respaldo del respaldo del creador de los cielos y la tierra.
 
Sea fuerte 

Para ser fuerte es necesario entrenar. Las disciplinas espirituales fortalecen nuestros músculos espirituales. El apóstol Pablo nos aconseja sobre estas disciplinas (1 Timoteo 6:11) y enfatiza aspectos como la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia y la mansedumbre. Cuando decidimos poner estas virtudes en práctica, marcamos nuestro carácter, para ser más como Cristo.
 
Otras disciplinas importantes son el estudio bíblico (1 Timoteo 4:13), la oración (Colosenses 4:2) y dar a los necesitados (Romanos 12:13). Cuando nos exponemos a la Palabra, ella misma ministra a nuestra vida, nunca regresa vacía y siempre trae fruto (Isaías 55:11). La oración tiene un gran poder (Santiago 5:16), nunca debe dejarse al final, debe ser nuestra primera opción en la tempestad.
 
Haga todo con amor
 
Podemos hacer muchas cosas buenas, pero si no están impregnadas del amor de Cristo, solo son ruido (1 Corintios 13:1-3). Las obras son una consecuencia de nuestro encuentro con Cristo, no un medio para la salvación, no se puede “ganar” el cielo, no es por obras (Efesios 2:8-9).
 
Las acciones cuentan tanto como las intenciones. No sirve de mucho ayudar al prójimo cuando nuestro corazón está buscando una recompensa material, emocional o espiritual (Mateo 6:1-4).
 
Muchas veces nuestro lenguaje necesita una dosis de amor. Nuestras conversaciones deben dejar bendición en la vida de nuestros interlocutores (Colosenses 4:6), desprendiendo un dulce aroma a Cristo (Efesios 5:2).
 
CONCLUSIÓN
 
La Palabra nos ofrece un kit de supervivencia, una serie de técnicas y herramientas que nos ayudan a enfrentar las dificultades. Estás técnicas incluyen mantenernos alertas para evitar ser víctimas de la tentación, permanecer firmes en la fe para apagar cualquier dardo de fuego del maligno, llenarnos de valor para desechar el miedo e inundarnos de confianza en la promesas de la Palabra, fortalecernos espiritualmente practicando disciplinas que nos ayudan a parecernos más a Cristo, y finalmente impregnar todas nuestras acciones con el amor característico de los creyentes.
 
Sobrevivir a los desiertos espirituales requiere cambiar nuestro comportamiento y aplicar técnicas muchas veces extremas, pero cuando nos movemos en la soberana voluntad del Señor, cada prueba nos vuelve más fuertes espiritualmente, y nos prepara para retos mayores. Con cada montaña conquistada, nos aproximamos más al propósito de Dios para nuestra vida, aquello para lo que fuimos concebidos desde la eternidad. En medio de la tormenta podemos acudir a nuestro Señor y ver como reprende a los vientos y al mar, y maravillarnos con la tranquilidad después de la tempestad (Mateo 8:23-27).
 
LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.