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jueves, 19 de diciembre de 2019

JESÚS EL MEJOR REGALO (LUCAS 2:1-28)

JESÚS EL MEJOR REGALO (LUCAS 2:1-28)






INTRODUCCIÓN

El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, es el regalo más valioso que ha recibido la humanidad. Su nacimiento y ministerio fue descrito por los autores bíblicos en diversas oportunidades en La Ley y Los Profetas. Se escribieron más de trescientas profecías que se cumplen en la persona del Señor Jesucristo. Pero lo más importante sobre el nacimiento de Jesús, está relacionado con la sentencia de muerte eterna dictada para los hombres, debido al pecado.

Gracias a él y su sacrificio en la cruz del calvario, tenemos acceso a la vida eterna, y esto es el regalo más valioso de Dios a la humanidad (Romanos 6:23). Recorramos la escritura para ver más detalles de este maravilloso acontecimiento, y otros regalos espirituales que nos han sido otorgados por medio de Jesús, así llenos de asombro podamos confesar con nuestra boca que Jesús es el Señor y ser salvos (Romanos 10:9).

ESTUDIO

1.    (v1-5) El regalo prometido. Tal como se había profetizado en el Antiguo Testamento, Jesús era descendiente del Rey David, tanto desde el punto de vista de su padre adoptivo José, descendiente de Salomón, hijo de David (Mateo 1:6); como desde el punto de vista de su madre María, descendiente de Natán, hijo de David (Lucas 3:31). Cuando las personas llamaban a Jesús, Hijo de David, estaban reconociéndolo como el Mesías prometido (Ezequiel 37:25). Reconozcamos también nosotros a Jesús como Nuestro Salvador, el cordero que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

2.    (v6-7) El regalo de la humildad. Dios se hizo hombre, dejo toda la majestad de su gloria en el cielo, para nacer como un ser humano, y no solo eso, sino que también decidió nacer en un lugar sencillo, en el establo de una casa, donde su primera cuna fue un pesebre, el lugar destinado para alimentar a las bestias. Desde su nacimiento Jesús nos brindo una lección importante de humildad y obediencia (Filipenses 2:5-8), rindámonos nosotros también a él, con ese mismo sentir que hubo en Cristo (Efesios 5:2).

3.    (v8-12) El regalo de la alegría. El nacimiento de Jesús fue un hecho espectacular, tenía que darse a conocer de una forma espectacular. El ángel dijo a los pastores que era una noticia de gran gozo para todo el pueblo, el nacimiento del Redentor (Consolador) de Israel había sucedido, y toda la tierra se llenó de alegría por eso (Isaías 44:23). Dios mismo se declara su Salvador, como una expresión de su gran amor por la nación de Israel (Isaías 43:3-4). Y ahora esa salvación también es para nosotros, por cuanto nos ha hecho un solo pueblo en Cristo (Gálatas 3:28).

4.    (v13-14) El regalo de la paz. No solamente la creación en la tierra se gozaba por el nacimiento de Jesús, también la creación en el cielo se gozaba por este maravilloso suceso. Los ángeles dieron alabanza a Dios por conceder este estupendo regalo a la humanidad. Demostró su buena voluntad para los seres humanos, y nos recordó otro de los títulos de nuestro Señor Jesucristo, Príncipe de Paz (Isaías 9:6). Rogamos a nuestro Señor que nos llene de esa magnífica paz que sobre pasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).

5.    (v15-20) El regalo de la alabanza. Aquellos sencillos pastores, cansados y desvelados, en algún remoto campo de aquella región, tuvieron el grandioso privilegio de observar como los cielos y la tierra se gozaban por el nacimiento de Jesús, y olvidaron el cansancio, el sueño, la distancia, y se apresuraron a ir a la ciudad, para buscar a un recién nacido, del que habían escuchado tantas maravillas, tenía la oportunidad de ser testigos presenciales del cumplimiento de las promesas para Israel, y no estaban dispuestos a perdérselo. Como ellos, corramos para buscar a Jesús, y ser testigos del inmenso amor de Dios por la humanidad (Juan 3:16).

6.    (v21-24) El regalo de una familia creyente. Las personas que Dios dispuso para formar el hogar terrenal de Jesús, cumplieron plenamente sus responsabilidades espirituales, cumplieron con el mandamiento de la circuncisión, lo llevaron al templo para presentarlo al Señor y entregaron la ofrenda por su nacimiento.

Así pues, todos los padres debemos ocuparnos de sus necesidades espirituales de nuestros hijos, de la misma manera en que nos ocupamos de sus necesidades físicas, es nuestra responsabilidad instruirlos (Proverbios 22:6) y buscar los medios para que tengan un encuentro personal con Jesús. Jesús fue un niño al que sus padres llevaban a la iglesia, aprendió a amar a Dios no solo por su divinidad, sino porque tuvo padres que también amaban a Dios.

7.    (v25-35) El regalo de la luz y la gloria. Dios le había mostrado a este hombre Simeón, que tendría el privilegio de ver con sus propios ojos al niño que salvaría al mundo. ¡Qué gran honor! La escritura describe a este hombre como justo y piadoso, y no podemos tomar a la ligera estas cualidades. Anhelaba poder ser testigo del maravilloso plan de Dios para salvar la humanidad. Sabía que el Mesías traería luz a todas las naciones (Isaías 42:6-7), y que sería gloria para la nación de Israel (Miqueas 5:2).

Cuando Miqueas dice que: “sus salidas son desde el principio”, se refiere a que “sus orígenes se remontan hasta la antigüedad”.

8.    (v36-38) El regalo del evangelio. Una anciana viuda de ochenta y cuatro años, también recibió el maravilloso regalo de conocer al redentor de la humanidad. Estaba constantemente en el tempo, sirviendo de noche y de día, ayuna y oraba, se mantenía en una estrecha comunión con Dios. También fue testigo de la presentación de Jesús en el templo, y estaba tremendamente agradecida con Dios por permitirle ver este acontecimiento tan importante. No podía contener su emoción y se lo contaba a todos. Los cristianos hemos sido testigos de la llegada del Rey de Israel a este mundo y a nuestros corazones, la emoción debe hacernos compartir esta extraordinaria historia con todo el mundo.

CONCLUSIÓN

Gracias a la maravillosa Palabra de Dios, hemos aprendido sobre una gran cantidad de regalos que Dios ha otorgado a la humanidad, por medio del nacimiento de Jesús. Es un regalo prometido desde tiempos antiguos, nos ha enseñado humildad y obediencia, llena nuestro corazón de alegría, nos otorga una paz que sobre pasa todo entendimiento, nos provoca a exclamar alabanza, hace nacer en nuestros corazones un profundo agradecimiento por nuestra familia terrenal y espiritual, trae la luz del conocimiento de Dios a nuestra vida, nos bendice con la gloria de ser hechos hijos de Dios, y nos motiva a compartir este extraordinario regalo con otras personas. Santo Señor, gracias por todos estos estupendos regalos, por la gracia y la misericordia que ha mostrado conmigo, permítame el privilegio de compartir este tesoro con otros, en Jesús, amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.

miércoles, 9 de junio de 2010

MARCANDO RESES (Juan 3:16)




MARCANDO RESES
(DEVOCIONAL INFANTIL)
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VERSÍCULO CLAVE
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3:16
HISTORIA
¿Te gustaría vivir una gran aventura? ¡Te gustaría!, bueno, déjame contarte acerca de la más grande aventura de todas. Esta es la aventura de vivir la vida cristiana. Esta no es una aventura para cobardes, debes ser tener mucho coraje para seguir este camino de ruda aventura. Las personas más felices de todo el mundo son aquellos que han tomado la decisión de vivir esta aventura.
¿Cómo comenzamos? Primero que nada, debemos aceptar al Señor Jesucristo como nuestro personal Salvador. ¿Cómo hacemos esto?, dejeme explicartelo contándote la historia de Juanito, un muchacho de tu edad.
Juanito estaba visitando el rancho de su Tío Carlos, él era un magnífico cristiano y Juanito se gozaba cuando lo visitaba. Un día, estaban sentados en l cerca del corral mirando cómo marcaban con hierro caliente reses. El marcador de hierro caliente dejaba un largo círculo con una “J” en cada ternero.
¿El marcador de hierro duele?” Preguntó Juanito a su Tío Carlos. “No” respondió Tío Carlos, “el cuero de las vacas es muy duro para que les duela”.
¿Por qué marca a las reses tío?” Pregunto Juanito. Tío Carlos respondió: “Bueno mira Juanito, si una de estas vacas se perdiera antes de que la marquemos, nadie sabría quién es el dueño, pero ahora como las hemos marcado, todas las personas sabrán que pertenecen a este rancho”.
Continuo el Tío Carlos: “Sabes Juanito, algunos muchachos, son como reses perdidas, El Señor Jesús quiere que ellos pertenezcan a Él, pero los muchachos son diferentes a las reses. Cuando el tiempo de rodeo viene, las reses son marcadas aún si ellas no quieren serlo. Los muchachos, sin embargo, tienen la oportunidad de escoger. Ellos pueden decidir pertenecer a Jesús o pueden rehusarse a pertenecer a Él”.
Juanito pensó por un momento, entonces replicó “Tío Carlos, yo quiero pertenecer para siempre a Jesús, ¿cómo puedo llegar a pertenecer a Él?” Tío Carlos puso su brazo alrededor del hombro de Juanito y dijo: “Sentémonos en el banco debajo de la encina y te explicaré”.
Tío Carlos sacó un pequeño Nuevo Testamento del bolsillo de su chaqueta, y le dijo a Juanito: “quiero que escuches muy atentamente lo que la Biblia dice en Juan 3:16”. Tío Carlos comenzó a leer: “Porque de tal manera amó Dios al mundo” y dijo a Juanito “primero que nada, debes conocer que Dios te ama mucho y quiere que tu le ames y pertenezcas a él.
Tío Carlos continuo diciendo: “Es más, Juanito, la segunda parte del versículo no dice cuanto Dios nos amó”, luego leyó en el Nuevo Testamento: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito”, y le dijo a Juanito: “¿sabes lo que quiere decir cuando Él dice que dio a su hijo?”. Juanito contestó: “bueno en la Escuela Dominical estudiamos algo acerca de Jesús muriendo en la cruz”. Tío Carlos dijo: “Eso es Juanito, Dios te amó a ti y a mi tanto, que Él permitió que su hijo muriera en la cruz. Y solo piensa, su hijo, Jesús, nos amó tanto que Él estaba dispuesto a sufrir y morir en la cruz, para poder perdonar nuestros pecados y vivir en nuestros corazones”.
Juanito pensó profundamente y entonces dijo: “Jesús verdaderamente nos amó ¿verdad Tío Carlos?” Tío Carlos le contesto: “Así es Juanito, ahora voy a leerte el resto del versículo”. Nuevamente leyó en el Nuevo Testamento: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Explicó Tío Carlos: “Todo aquel significa cualquiera, si tu o yo, o cualquier otro, cree en el Señor Jesucristo tiene vida eterna”.
Juanito pregunto: “¿Qué quiere decir cree tío?, yo ya creo que Jesús es el Hijo de Dios y que murió en la cruz por mí”. Tío Carlos le contesto: “Eso esta bien Juanito, pero tu también debes creer que Él perdonará todos tus pecados y que entrará en tu corazón cuando tú se lo pidas”.
Juanito contestó: “Yo creo eso también, pero ¿Cómo recibo a Jesús dentro de mi corazón?”. Tío Carlos le explicó: “Déjame leerte otro versículo para explicártelo, este versículo se encuentra en Apocalipsis 3:20”. Tío Carlos abrió nuevamente su Nuevo Testamento y leyó: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo”.
Tío Carlos le dijo a Juanito: “Jesús está hablando de la puerta de tu corazón, y solo tú puedes abrir la puerta de tu corazón e invitar a Jesús a entrar”. Tío Carlos esperó unos segundos, y dijo a Juanito: “Imagínate que tu mejor amigo viene a tu casa y toca a tu puerta, como podrías dejarle saber que puede entrar”. Juanito contesto: “Bueno, supongo que yo le diría algo como ENTRA”.
Tío Carlos dijo: “Eso es Juanito, el mejor amigo, que un muchacho puede tener es el Señor Jesús, Él está tocando a la puerta de tu corazón. Ahora, ¿porque no le dices a él que entre, de la misma manera que tu le dirías a tus otros amigos?” Juanito indicó con su cabeza “si”.
Respondió Tío Carlos: “Esta bien, inclinemos nuestra cabeza ahora mismo y oremos a Jesucristo. Debes decirle a Él que te arrepientes de todos tus pecados y que tu quieres que Él te perdone, luego pídele que entre en tu corazón”. Juanito constesto: “Esta bien, eso haré”. Unos segundos mas tarde, después que había orado, Tío Carlos le preguntó: “Dime Juanito, ¿Dónde está Jesús ahora?” Una amplia sonrisa se dejó ver en la cara de Juanito y exclamó: “Él está en mi corazón”. Tío Carlos sonrió y dijo “ahora realmente tú perteneces a Jesús”.

PREGUNTAS PARA GUIAR AL NIÑO(A) A CRISTO
Realice las siguientes preguntas al niño(a), para guiarlo hacia la salvación:
  • ¿Dios te ama mucho?
  • ¿Jesús murió en la cruz por ti?
  • ¿Él quiere perdonar tus pecados?
  • ¿Él quiere vivir en tu corazón?
  • ¿Jesús esta tocando a la puerta del corazón de cada persona?
  • ¿Qué es lo que debemos decir para permitir al Señor Jesús entrar en nuestro corazón?
  • ¿Le has pedido a Jesús que perdone todos tus pecados?
  • ¿Le has invitado a vivir dentro de tu corazón?
  • Si no has invitado a Jesús a entrar en tu corazón, ¿te gustaría que tu padre o maestro ore contigo como Tío Carlos hizo con Juanito?