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lunes, 11 de noviembre de 2013

NADA ME FALTARÁ (Salmo 23)



NADA ME FALTARÁ (Salmo 23)

 



INTRODUCCIÓN

En ocasiones los hijos de Dios tenemos que pasar por desiertos, momentos de necesidades físicas como el alimento o la salud, emocionales como el amor y la aceptación, o espirituales como la salvación y la regeneración. Pero podemos experimentar gran fortaleza y llenarnos de fe cuando sabemos, que a pesar de las circunstancias que la vida presenta, tenemos un pastor bueno que esta interesado en nuestro bienestar, y nos llevará a pastos verdes, donde habrá descanso y provisión todos los días.

ESTUDIO

1.       Jehová es mi pastor; nada me faltará. Esta hermosa declaración al inicio del salmo del pastor, llena de tranquilidad el corazón de los creyentes a lo largo del mundo. Nuestro Señor Jesucristo declaró que mientras estemos en este mundo tendremos aflicciones (Juan 16:33), pero inmediatamente nos recuerda que él es mas poderoso que esas aflicciones. Nos recuerda que él las ha vencido con el poder de Su Palabra. Cuando su corazón esté a punto de desfallecer, recuerde esta palabra que viene directamente de nuestro Padre Celestial, Él es Nuestro Pastor. Aquellos que hemos recibido a Jesús como Nuestro Salvador, somos sus ovejas. Siempre que estemos bajo su cuidado, nada faltará. Con gusto quiero enfatizar en la palabra que uso nuestro Señor en esta declaración: Nada. Ninguna cosa que sea necesaria hará falta, Él es nuestro proveedor (2 Corintios 9:10) y nuestro protector (Salmo 121:5). 

2.       En lugares de delicados pastos me hará descansar. Dios es bueno, y siempre buscará lo mejor para sus hijos. Él puede brindarnos un lugar para descansar de todas nuestras aflicciones. Un espacio físico o espiritual en que nuestro corazón encuentre reposo. Suave, acogedor, fresco, donde podemos liberarnos de las pesadas cargas de la vida (Mateo 11:29), es la misma presencia de Dios con nosotros, sin importar el lugar donde estemos. Junto a aguas de reposo me pastoreará. Ese lugar de descanso para nuestro corazón, también es un lugar de provisión, donde el Señor pone a nuestra disposición el agua de la vida. Su Palabra es esa agua de vida que refresca nuestro espíritu, nos purifica, y nos llena de energía para seguir el camino (Juan 7:37).

3.       Confortará mi alma. Dios conoce de lo que tenemos necesidad, conoce nuestros más profundos sentimientos. Cuando estamos desanimados desea llenarnos de aliento. Cuando estamos cansados desea darnos descanso. Solo debemos quitar todo el ruido de nuestra alma, que evita que escuchemos sus suaves arrullos. Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Hemos sido creados para el deleite del Señor, y no hay nada que lo alegre más que nuestra obediencia, que andemos por el camino derecho. Hemos sido creados para buenas obras (Efesios 2:10), para caminar en justicia. No perdamos el tiempo en truhanerías que no sirven para nada.

4.       Aunque ande en valle de sombra de muerte. Cuando las situaciones de este mundo, la carne o el mismo Satanás, arremeten contra los hijos de Dios, podemos experimentar una sensación de caer en un agujero profundo, donde parece que no hay salida, la depresión puede hacerse presente, y hasta podemos llegar a pensar que nuestra vida no tiene sentido, y la sombra de la muerte parece que nos cubre.  No temeré mal alguno. Pero el creyente, a pesar de estos sentimientos, que son naturales a los seres humanos, puede llenar su corazón de coraje, arremeter con valor, y pronunciar con autoridad, que nuestro Dios ha vencido a la misma muerte, y no tenemos nada que temer (Juan 10:17). Porque tú estarás conmigo. Pero esta firme convicción solo puede proceder de una relación íntima y personal con Dios, donde conozcamos su carácter y su voluntad, en que podamos experimentar su presencia como un poderoso gigante (Jeremías 20:11). Tu vara y tu cayado me infundirán aliento. Como todo pastor, nuestro Señor tiene herramientas para brindarnos su cuidado, una vara para arremeter contra toda bestia que se atreva a poner en peligro la vida de sus ovejas, un brazo fuerte (Deuteronomio 26:8), y un cayado para acercarnos amorosamente a Él cuando necesitemos de su consuelo, sin descuidarse un tan solo segundo de nosotros (Salmo 121:4).

5.       Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores. La protección y provisión del Señor se vuelve evidente para las personas a nuestro alrededor, incluso para nuestros detractores, Él no tiene ningún inconveniente en avergonzar a los orgullosos (Salmo 18:27), pero debemos cuidar de no llenar nuestro corazón de venganza, eso esta solo en sus manos (Deuteronomio 32:35). Unges mi cabeza con aceite. Los reyes eran ungidos con aceite (1 Samuel 16:13) era una forma de mostrar que Dios los había elegido para una misión especial y que su Espíritu Santo estaría en ellos, por tanto denota un lugar privilegiado y exclusivo para sus hijos ; es una forma también de simbolizar el bautismo en el Espíritu Santo que fue otorgado a la iglesia años después (Hechos 2:2-4), que capacita al creyente para cumplir eficazmente la tarea que nos ha encomendado de predicar el evangelio a todo el mundo, haciendo uso de señales de Su Poder (Marcos 16:17-18). Mi copa está rebosando. Cuando nuestro Señor decide bendecir, lo hace de forma extraordinaria, con gran abundancia, mucho más de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20), en sus manos están todas las cosas, y Él siempre esta en control, nos anima a pedir para recibir (Mateo 7:7).

6.       Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida. Este versículo en un preciosa conclusión para todo el argumento presentado en este salmo, afirma categóricamente que en la vida de los creyentes hay bien y misericordia, tenemos un Dios bueno y actúa bondadosamente con nosotros, y cuando cometemos errores, es misericordioso para perdonarnos, Él no esta molesto con nosotros, aborrece el pecado (Josué 24:19), pero ama al pecador (Romanos 5:8). Y en la casa de Jehová moraré por largos días. Ante tal declaración de amor de nuestro Pastor, es natural que en nuestro corazón haya un profundo deseo de pasar tiempo en su presencia, conocerle más íntimamente, escuchar su voz, disfrutar de su compañía todos los días, el Rey David escribió que prefería un día en la presencia del Señor, que mil lejos de Él (Salmo 84:10).

CONCLUSIÓN

Cuando Dios es nuestro pastor, podemos tener plena certeza que nada nos hará falta. Aquello que necesitamos para suplir nuestras necesidades físicas, emocionales y espirituales será provisto nuestro pastor. Cuando estemos pasando por momentos de dificultad, puede llenarnos de valor, ayudándonos a caminar por el camino derecho para que seamos gloria para su nombre. Las presiones del mundo, la carne y el pecado pueden llevarnos a gran desconsuelo, pero nuestro pastor puede librarnos del miedo, permaneciendo junto a nosotros, defendiéndonos y consolándonos. Traerá gran provisión a nuestra vida, que abundará y sobrará. No tendremos la menor duda que Dios es bueno con nosotros, y esta dispuesto a perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios le ama, y entregó a su hijo Jesucristo es rescate por usted (Juan 3:16). A pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12). La forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración, y él que es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él esta tocando la puerta de su corazón en este momento para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20). Recíbalo como su Salvador hoy.


viernes, 23 de abril de 2010

ADORADORES CON CORAZÓN GUERRERO (Salmo 149)


ADORADORES CON CORAZÓN GUERRERO (Salmo 149)

INTRODUCCIÓN

La alabanza al Señor tiene dos enfoques, ambos igual de importantes y poderosos. Uno se manifiesta en nuestra relación con nuestro Señor Dios Todopoderoso, llena de amor y regocijo. La otra se manifiesta en la forma en libramos nuestra guerra declarada contra el mundo, la carne y el diablo, estos son enemigos de nuestras almas.

GOZO PARA TODO EL PUEBLO DE DIOS (v1-5)

Esta porción de la escritura en primer lugar nos da un motivo para alabar el nombre del Señor, reconocer sus bondades a nuestra vida todos los días, entonando cada día una nueva razón para darle gracias al Señor por su misericordia. Es de esperar que aquellos que forman el Pueblo de Dios, que le han recibido como su Señor y Salvador, mantengan un estilo de vida de alabanza todo el tiempo (v1).

Nuestra alabanza debe estar marcada por una relación de profundo respeto por nuestro Señor, sabiendo que el nos creo y no nosotros a nosotros mismos (Salmo 100:3), observando su poderosa mano al proveer para nuestras necesidades y al preparar los escenarios para las victorias (v2).

Esta alabanza debe ser tan expresiva como el baile y los instrumentos musicales (v3), es decir que tenemos una dimensión pública para la alabanza, de modo que podamos gozarnos con los que se gozan (Romanos 12:15), compartir nuestra alegría por el inmerecido favor otorgado por el Rey de Reyes.

También aprendemos de esta porción que no solo nosotros nos alegramos por esta maravillosa relación con nuestro Dios, Él también se goza con nosotros, disfruta nuestra comunión con Él, y estuvo dispuesto a poner su propia vida a cambio de disfrutar de nuestra compañía en la eternidad (Mateo 20:28), de modo que los que en otro tiempo fueron menospreciados ahora reciben honra, sus rostros se ven hermosos por la gracia de nuestro Señor en sus vidas (v4).

Aquellos redimidos por la sangre del cordero (Apocalipsis 7:14), tienen mucho de que alegrarse, ese gozo deben llevarlo todo el tiempo, aun cuando se retiran a sus camas para descansar después de un día de trabajo arduo (v5).





TERROR PARA SUS ENEMIGOS (v6-9)

En la segunda parte de la lectura, podemos notar un cambio en la expresión de alabanza descrita por el escritor, por una parte de motiva al pueblo a exaltar a Dios con sus gargantas, enfatizando el aspecto público y colectivo de la alabanza (v6a).

Pero observando con atención el pasaje y poniéndolo en el contexto de los versículos siguientes, podemos recordar el fundamental papel que tiene la alabanza en la historia de las campañas militares de Israel (2 Crónicas 20:20-22). Por una parte damos gloria al Señor por su fidelidad, pero por otra nos enfrentamos, con todo lo que tenemos, a los enemigos de nuestra alma (v6b).

Las descripciones del antiguo testamento de esta guerra espiritual, tipificadas en las diferentes batallas que el ejército de Israel libró, están en armonía con otros pasaje de la escritura donde se describe la actitud del creyente al enfrentarse contra el mundo, la carne y el diablo como violenta (Mateo 11:12).

En el tiempo del Antiguo Testamento algunas personas fueron elegidas por Dios para realizar acciones directas contra pueblos impíos, pero con seguridad este pasaje no se refiere a que la difusión del evangelio deba realizarse mediante el derramamiento de sangre; la justicia del Señor no se alcanza mediante la ira del hombre. Pero si es un importante llamado a no descuidar éste importante aspecto de la vida cristiana, en cuanto a la actitud hacia el pecado (v7).

Cuando dirigimos una acción directa en contra del infierno, buscamos las causas del pecado y no sus efectos, atacamos a los “reyes” y a los “nobles”, los focos de esa infección satánica (v8), observemos con atención cuales son las situación, lugares, personas y prácticas que nos exponen al pecado, y conforme a la enseñanza de la escritura, “huyamos” de ellos (2 Timoteo 2:22).

Hay un juicio decretado para el diablo y sus huestes de maldad (Apocalipsis 20:10), es un enemigo vencido (v9a), por lo que la victoria de la justicia está garantizada (1 Juan 5:4). Las acciones de los santos contra los enemigos de nuestra salvación, son de mucha honra para los santos (v9b), y todos nuestros esfuerzos en la obra de Dios serán recompensados en este tiempo (Proverbios 11:31) y en un tiempo futuro (Apocalipsis 20:4).

CONCLUSIÓN

La Palabra de Dios nos enseña la importancia de la alabanza al Señor, en primer lugar como una forma de gratitud por su gracia, pero también como poderosa herramienta en nuestra lucha contra el pecado. Roguemos al
Señor de su misericordia en nuestras vidas, pero propongamos alabarle también con acciones directas en contra de la maldad. Hablándole a otra persona de Cristo, viviendo en santidad; amando la justicia y aborreciendo la maldad (Salmo 45:7).




LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Si usted aun no ha recibido a Jesús como su Señor y Salvador, le invito a hacerlo. Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). Estamos condenados a la muerte por nuestro pecado (Romanos 6:23), pero nuestro Señor nos ofrece un regalo, la salvación. Solo debemos confesar nuestros pecados, y él nos perdonará, y nos limpiará (1 Juan 1:9). Y nos convertirá en sus hijos (Juan 1:12), haciéndonos una nueva criatura, una nueva creación para Su Gloria. El Señor mismo le ofrece esta salvación hoy (Apocalipsis 3:20).


Que Dios le bendiga.