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domingo, 6 de septiembre de 2020

LLAMADOS A LA INTERCESIÓN (1 TIMOTEO 2:5-6)

LLAMADOS A LA INTERCESIÓN





“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo”.
1 Timoteo 2:5-6 RVR


“For there is one God and one Mediator between God and men, the Man Christ Jesus, who gave Himself a ransom for all, to be testified in due time”.
1 Timothy 2:5-6 NKJV


INTRODUCCIÓN

Luego de conocer a Jesucristo como Nuestro Salvador, y andar un poco por sus caminos, llegamos a comprender la increíble bendición que hemos recibido. A medida que crecemos en nuestra fe, también conocemos las oportunidades que tenemos para servirle. Una de esas oportunidades de servicio es la intercesión por las almas. Quizá a este momento de nuestro andar con Dios hemos practicado poco esta importante área de servicio. Es momento que resolvamos en nuestro corazón llevar el mensaje del evangelio a otras personas. Indaguemos que tiene que decirnos La Escritura al respecto.

ESTUDIO

El plan ideado por Dios para la salvación del hombre incluye a todas las personas y todas las naciones, sin ninguna forma de discriminación (1 Timoteo 2:4). Desde el momento en realizó su pacto con Abraham, tenía en mente la salvación de todo el género humano. De la misma manera, cuando somos llamados por Dios para compartir las Buenas Nuevas de salvación por medio de Su Hijo Jesucristo, también debemos mantener en mente que este precioso mensaje debe ser compartido con todas las personas, iniciando con nuestra familia y amigos seguramente, pero continuando con cada persona que podamos (Marcos 5:19).

Lo mejor que podemos hacer por cualquier persona es compartirle el mensaje del evangelio (1 Timoteo 2:3). Cuando una persona recibe a Cristo como su Salvador, ha cambiado una eternidad de sufrimiento, por una eternidad de gozo en la presencia del Rey de Reyes. Es algo tan bueno y valioso que debemos compartirlo lo más pronto posible con nuestros seres queridos. Otro motivo igualmente importante para hablar sobre Jesús, es lo agradable de esta acción para el corazón de Dios. ¿Puede usted imaginar el gozo en los cielos cuando una persona recibe a Cristo? Agrademos a Dios mediante nuestro servicio ganando almas (Lucas 15:7).

La oración es uno de los poderosos medios que Dios ha entregado a los creyentes para cumplir la importante misión de ganar almas (1 Timoteo 2:1). El Apóstol Pablo es muy detallista al describir la forma en que podemos hacer uso de la oración a favor de la salvación de las demás personas. Durante nuestros tiempos de intercesión por otros ponemos todo nuestro ser al servicio de Dios, rogando por la conversión, declarando las promesas de La Escritura, y gozando cada paso hacia Cristo. La Palabra nos exhorta a cumplir esta tarea, no pospongamos un servicio tan relevante en los cielos y en la tierra (Proverbios 11:30).

El evangelio es un mensaje de reconciliación (1 Timoteo 2:5). La palabra que se traduce como “mediador” en este versículo se refiere a una persona que se pone en medio de otros dos, que están separados por serias diferencias. El pecado nos ha separado de Dios, y solo por medio de la intervención de Jesucristo podemos reconciliarnos. Significa también “portavoz”, puesto que Dios se hizo hombre para servir de portavoz a sí mismo y acercarse a nosotros, ya que ningún esfuerzo originado en el hombre puede reconciliarlo con Dios. Finalmente, también significa “intercesor”, ya que es Jesús mismo el que intercede por nosotros en el cielo.

El sacrificio de Jesús en el calvario lo habilita como el único medio de salvación para hombre (1 Timoteo 2:6). Cuando estábamos perdidos en nuestros delitos y pecados, Jesús decidió iniciar una operación de rescate para salvarnos. Durante esta operación, Dios mismo hecho hombre entregó su vida en lugar de la nuestra. Nadie más podía hacer este sacrificio, puesto que todos los seres humanos hemos pecado. Solo un ser perfecto, sin pecado, podía pagar el precio de nuestra iniquidad. Solo Jesucristo es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza por nuestra redención (Apocalipsis 5:12).

Todo los creyentes hemos sido llamados a compartir el evangelio (1 Timoteo 2:7). De la misma manera en que Dios llamó al Apóstol Pablo para predicar el mensaje de Jesucristo a las naciones, cada uno de nosotros ha recibido la misión de ir por el mundo y hacer discípulos de Jesús (Mateo 28:19). Quizá nos parezca que eso es cosa de los ministros ordenados, de los reverendos, de los ancianos, de los concilios, de las autoridades de la iglesia… no es cierto. Todos los creyentes hemos sido llamados por Jesús para participar en esta misión. Despojémonos de toda idea que impide que cumplamos con la voluntad de Nuestro Señor.

CONCLUSIÓN

Sin importa nuestro pasado, sin preocuparnos por el lugar que ocupamos en una organización, y rechazando cualquier pensamiento negativo en nuestra mente, oremos por la salvación de las almas, oremos para que Dios revele a nuestros familiares y amigos la necesidad de Jesucristo en su vida. Olvidemos cualquier experiencia negativa anterior y clamemos por ellos (1 Timoteo 2:8). Jesús es el camino, la verdad y la vida, y nadie puede llegar al Padre si no es por medio de Él (Juan 14:6). Resolvamos con todo nuestro ser, de la misma manera que lo hizo Josué el conquistador, yo y mi casa serviremos al Señor (Josué 24:15).

ORACIÓN

Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por haber llegado a vida, por recibirme como su hijo y cambiar mi eternidad. Ponga en mi corazón una fuerte carga por mis familiares y amigos, que aún no le conocen como Señor y Salvador. Permítales llegar al conocimiento de la verdad, permítales reconocer que solo a través de Jesús pueden reconciliarse con el Padre. Deme la fortaleza y la constancia para interceder por ellos, y que usted los libere de toda cadena que impide que lleguen a su presencia. Renuncio a todo pensamiento negativo que me evite cumplir con esta importante misión que usted me ha encomendado. En Jesús. Amén.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.




lunes, 27 de julio de 2020

EL AMOR DE NUESTRO PADRE CELESTIAL (SALMOS 103:13)

EL AMOR DE NUESTRO PADRE CELESTIAL




Como el padre se compadece de los hijos, Se compadece Jehová de los que le temen.
Salmos 103:13 (RVR1960)
The Lord is like a father to his children, tender and compassionate to those who fear him.
Psalms 103:13 (NLT)


INTRODUCCIÓN

En muy pocas palabras, esta porción de La Escritura nos hace referencia a varios conceptos importantes sobre la relación que nuestro Creador desea tener con nosotros. En primer lugar se identifica a sí mismo como un Padre. En segundo lugar expresa un sentimiento hacia nosotros, la compasión. Y finalmente nos informa que cierta forma de temor es crucial para el trato especial que desea tener con nosotros. Veamos en detalle cada uno de estos aspectos, y conozcamos más en profundidad la personalidad de Nuestro Señor.

ESTUDIO

Padre. Una de las formas en que Dios ha decido revelarse a nosotros es mediante la figura de un padre. Lo encontramos en diferentes partes de La Escritura. Por ejemplo cuando Dios hizo su pacto con David, le dijo que sería como un padre para su hijo Salomón (2 Samuel 7:13-15). En el Nuevo Testamento vemos frecuentemente la relación Padre e Hijo en las palabras de Jesús (Mateo 6:32 y Juan 15:9). Así también los cristianos de la primera iglesia se referían a Dios como un padre (Santiago 1:17).

El mismo ha decidido que mediante la fe en Jesús, adquirimos el derecho de ser llamados Hijos de Dios, nos ha hecho parte de su familia, ¡que privilegio tan grande nos ha dado! (Juan 1:12). Se ha mostrado accesible para nosotros en cualquier momento (Salmos 34:18), esto nos describe que la relación que desea tener con nosotros es de tipo familiar, personal e íntima. No es un Dios distante y ajeno a nuestras tribulaciones, es un Dios que escucha nuestro clamor (Salmo 145:18).

Compasión. La compasión es un sentimiento de pena, de ternura y de identificación ante los males de alguien. Es este sentimiento el que nace en el corazón de Nuestro Dios por nosotros, tiene compasión de nosotros por la multitud de sus misericordias (Lamentaciones 3:32). Para identificarse plenamente con nuestras aflicciones, decidió despojarse a sí mismo de su majestad, tomó la forma de un siervo, de un frágil ser humano. En la persona de Jesús experimento todo el sufrimiento que vivimos los hombres (Filipenses 2:5-8).

Ternura. La compasión también se manifiesta mediante la ternura, es decir aquel sentimiento ante las personas que se consideran merecedoras de un amor o un cariño puro y gratuito, por su dulzura, debilidad o delicadeza. Así es como nos ve nuestro Padre Celestial, nos considera merecedores de la más alta estima. Sin que nosotros hayamos hecho algún mérito para ser dignos de su inagotable amor, ha decidido ser misericordioso con nosotros, a pesar de nuestros innumerables delitos y transgresiones (Jeremías 31:3).

Temor. En la frase “de los que le temen”, la palabra “temen” tiene dos acepciones. La primera se refiere a un sentimiento de temor o miedo que puede experimentarse ante alguien de quien somos deudores, y tiene el derecho de presentar un reclamo. La segunda se refiere a una forma de temor reverente, como cuando nos sometemos voluntariamente de una persona en una posición de autoridad. Se usa de forma muy amplia en el libro de los salmos para caracterizar nuestra relación con Dios (Salmos 22:23).

De manera que en ambos sentidos puede ayudarnos a comprender un poco mejor como debemos guiar nuestra dependencia del Dios Eterno. Somos deudores, somos pecadores, por tanto está en el pleno derecho de ejecutar justicia sobre nosotros (Romanos 8:12-13). Pero ha decido ser misericordioso con nosotros, y en lugar de ejecutar la sentencia de muerte como consecuencia de nuestra desobediencia, decidió entregarnos gratuitamente el regalo de la vida eterna, pagando el mismo por nuestros pecados (Romanos 6:23).

Honra. El temor reverente que mencionamos antes, también puede expresarse como honra, es decir una demostración de aprecio que se hace de alguien por su virtud y mérito. Esto debería ser nuestra respuesta natural al darnos cuenta de la magnífica obra de amor que Dios ha hecho por nosotros, no solo por habernos perdonado luego de nuestra ofensas, sino por habernos tenido como dignos de formar parte de su propia familia (1 Juan 3:1). Nos ha hecho herederos suyos y coherederos con Cristo (Romanos 8:17).

CONCLUSIÓN

Dios ha decidido que su relación con nosotros, su creación, sea una relación familiar. Donde el dio el primer paso al expresarnos su amor por medio de la compasión y la ternura, identificándose él mismo con nuestras luchas, y enfatizando nuestra posición de hijos y herederos suyos, junto a Cristo. Tal muestra de misericordia debe provocar en nosotros una inmensa gratitud, debido al reconocimiento que no somos dignos de tal honor. Vivamos de tal forma que honremos a quien entregó su propia vida en rescate por nosotros (Mateo 20:28).

ORACIÓN

Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por darnos la oportunidad de disfrutarla. Ayúdenos a comprender con mayor claridad qué tipo de relación desea usted tener con nosotros. Permítanos entender la magnitud del amor que ha expresado por nosotros y responder con una vida digna del gran honor que nos ha conferido, al recibirnos como parte de su familia. Llénenos con su Espíritu Santo para testificar con poder de sus maravillas. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. Amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.

miércoles, 22 de julio de 2020

CRISTO ROMPE LAS CADENAS (MARCOS 9:23)

CRISTO ROMPE LAS CADENAS




Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.
Marcos 9:23


INTRODUCCIÓN

Debido a diferentes circunstancias, podemos experimentar en nuestra vida diversas ataduras, algunas pueden persistir durante muchos años, aún después de conocer a Cristo como Nuestro Salvador. Es relevante para el creyente identificar estas ataduras en nuestras propias vidas y en las de nuestros familiares y amigos. La Escritura nos muestra en muchas ocasiones como Jesús puede librarnos de las cadenas y maximizar nuestro potencial espiritual. Veamos uno de estos casos y apliquemos estos principios en nuestro diario vivir.

ESTUDIO

Un hombre lleno de preocupación, buscaba desesperadamente ayuda para su hijo. Era atormentado por un demonio que le quitaba el habla. Le relató a Jesús todo el sufrimiento que constantemente padecía su hijo por causa de este espíritu maligno. Constantemente tomaba control de su cuerpo, lo sacudía con violencia, y lo tiraba al piso. Con horror este padre observaba como brotaba espuma de la boca de su hijo, como maltrataba sus dientes, y como provocaba rigidez en su cuerpo. La impotencia marcó su vida durante mucho tiempo. De la misma manera, cada uno de nosotros puede presentar sus aflicciones a Cristo (v17-18).

Jesús pidió que le llevaran al muchacho, e inmediatamente el demonio se manifestó. Tenía gran control de su vida, lo había atacado desde que era un niño. Muchas veces este espíritu intento matarlo. Su afligido padre debe haber buscado ayuda desesperadamente, cansado de luchar por tantos años con esta situación. Pero cuando supo de Jesús, su espíritu debe haberse llenado de esperanza, clamó por misericordia, suplicó su ayuda, y recibió una poderosa palabra: al que cree todo le es posible. Esta promesa se mantiene vigente para cada uno de nosotros. Fortalezcamos nuestra fe con la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo (v19-23).

Muchas de las dificultades de nuestra vida tienen un origen espiritual. Las soluciones que el mundo nos ofrece siempre serán insuficientes para responder a las profundas necesidades del alma. No perdamos más el tiempo,  la solución definitiva a nuestras penurias es Cristo. Aun cuando nos enfrentemos al más intimidante adversario, las promesas en Su Palabra pueden alentarnos para presentar batalla y salir victoriosos. Con su poderosa palabra, Nuestro Señor ordena a cualquier enemigo que salga y no vuelva más a nuestra vida. Gracias a su poder podemos alcanzar la liberación total de cualquier atadura o cadena (v24-25).

Para muchas personas nuestra situación puede ser irremediable. Quizá nos hayan llamado un caso perdido, sin ninguna esperanza. Nunca faltará quien lance diabólicas frases tratando de minimizar el poder de Cristo en nuestra vida. Alcoholismo, drogadicción, inmoralidad, mentira, sea lo que sea que nos ate. Para los espectadores de este milagro de liberación el muchacho había muerto, para los espectadores del milagro de Cristo en nosotros podemos estar muertos también, pero ningún ser humano tiene la última palabra sobre nuestra situación. Dios sabe cuál es Su Voluntad para nuestra vida, y tiene el poder para cumplirla (v26).

Quizá en nuestra búsqueda de soluciones no topamos con personas que en lugar servirnos de apoyo o ayudarnos a salir de nuestra precaria situación, no hundieron más. Pudimos a ver puesto nuestra confianza en esas personas, y nos sentimos muy decepcionados por su respuesta a nuestra necesidad. No podemos poner nuestra confianza en los hombres, siempre terminaremos lastimados (Jeremías 17:5). Solo hay uno digno de confianza, solo hay uno digno de fe, Nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Nunca nos abandonará, tomará nuestra mano, nos enderezará, y nos dará el impulso necesario para que nos pongamos en pie y sigamos (v27).

Luego de haber recibido el milagro de la liberación, vendrán retos mayores a nuestra vida, gigantes que vociferen amenazantes. Por lo que debemos prepararnos espiritualmente para enfrentarlos con el poder de Cristo. Procuremos presentarnos como obreros aprobados, sin nada de qué avergonzarnos (2 Timoteo 2:15).  Es el momento de practicar con rigurosidad las disciplinas que fortalecen nuestro espíritu. La oración y el ayuno forman parte integral de la vida del creyente, y pueden marcar la diferencia entre una vida victoriosa, andando en el Espíritu; y una vida gris, mediocre, llena de temor, siempre escapando de la adversidad (v28-29).

CONCLUSIÓN

Depositemos nuestra confianza en Jesús, entreguemos nuestras cargas a él. No dejemos pasar el tiempo. Acortemos el sufrimiento. Nuestro Señor puede y quiere actuar en nuestra vida, para protegernos de cualquier enfermedad, para proveernos de todo lo necesario, y para cuidar nuestra mente y corazón de cualquier ataque del enemigo. Aun cuando parezca que ya no hay alternativas, y ya no tengamos fuerzas para seguir luchando,  la Escritura nos declara que servimos a un Dios todopoderoso, que hace nuevas todas las cosas.

ORACIÓN

Santo Señor, gracias por Su Palabra, y por darnos la oportunidad de disfrutarla. Ayúdenos a crecer en la fe, de modo que recurramos sin dudar a usted cada vez que enfrentemos un  tiempo aflicción. Llénenos con su Espíritu Santo para testificar con poder de sus maravillas. En el nombre de su hijo amado Cristo Jesús. Amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.

domingo, 28 de junio de 2020

LAS OPORTUNIDADES DE DIOS (LUCAS 5:5)

LAS OPORTUNIDADES DE DIOS







Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; más en tu palabra echaré la red.
Lucas 5:5

INTRODUCCIÓN

El ser humano es limitado y con mucha frecuencia nos topamos situaciones que superan nuestras capacidades, el fracaso siempre es una posibilidad, y podemos vernos insignificantes en la majestad de la creación (Salmos 8:4). Esto puede llevarnos a experimentar estrés, ansiedad, miedo, angustia y hasta terror. Pero la Palabra de Dios nos muestra que a pesar de nuestras decepciones, Dios puede glorificarse, y darnos una nueva e impresionante victoria.

ESTUDIO

Pedro era un experto pescador, conocía la técnica perfectamente, usaba el mejor equipamiento a su disposición, tenía al mejor personal a su cargo, relaciones sanas con los demás del gremio, además estaba en su territorio, sabía perfectamente en qué lugar y a qué hora lograría más éxito en su jornada, pero en esa ocasión todos los esfuerzos habían sido en vano, así que decidió tomar un respiro y escuchar la predicación de Jesús, quizás esperaba que sus palabras lo animarían (v3).

Al terminar Jesús de enseñar, ocurrió algo que Pedro no se esperaba, Jesús le pidió que fuera a aguas más profundas, hasta ahí sonaba razonable, quizás Jesús quería descansar navegando un poco por el mar. La frase siguiente si provocó una reacción en Pedro, Jesús le pidió que echara nuevamente sus redes ahí. Eso no tenía sentido para Pedro, respetaba a Jesús como predicador, pero bueno el experto en el arte de la pesca era Él, afortunadamente accedió a la petición (v4-5).

La obediencia a la Palabra del Señor siempre traerá gran abundancia de bendiciones a nuestra vida en todos los ámbitos, una vida plena. Lo que observaron estos pescadores de Galilea era sin duda un milagro, recogieron una cantidad tan grande de peces que superaba ampliamente sus expectativas. El equipo que habían elegido para esa jornada, no tenía la capacidad para tratar con el volumen de resultados que estaban teniendo, sus redes se rompían, gran abundancia (v6).

Cuando se levanta un justo, la bendición alcanza para compartirla con muchas personas, y es que la aritmética de Dios siempre suma y multiplica, en cada aspecto de nuestra vida. Aumenta la alegría (Isaías 9:3), fortalece al cansado, multiplica las fuerzas (Isaías 40:29), multiplica la paz (Isaías 54:13), y multiplica el fruto de nuestro trabajo (Deuteronomio 7:13). Pedro pudo compartir su extraordinaria y milagrosa bendición con sus colegas de oficio, hasta casi hundir sus naves (v7).

La gracia de nuestro Señor Jesús, sus favores inmerecidos, debe movilizar en nuestro interior un profundo sentimiento de agradecimiento, que nos lleve a servirle de manera agradable, dándole toda la gloria y el honor que se merece (Hebreos 12:28). Esto se manifestó en el corazón de Pedro, quien se postró de rodillas ante Jesús, reconociendo su deidad, y aceptando que el mismo no era digno de tanta bendición, experimento un profundo arrepentimiento por su estado actual (v8).

Todos somos pecadores, y ninguno es digno de la gracia y misericordia de Dios, pero a pesar de eso, sin que tengamos ningún mérito que valga, en su infinita sabiduría, ha decidido convertirnos en su instrumento para llevar su Palabra a otras personas (1 Corintios 1:21). Jesús llamó a Pedro y a sus socios, para convertirse en “pescadores de hombres”, en ninguna manera podemos atribuirlo a sus virtudes personales, pero así opera Dios, otorga dignidad a quien le place (v10-11).

CONCLUSIÓN

Actuar en fe, siguiendo las promesas de Dios, nos da la oportunidad de ser testigos de su maravilloso poder creativo, sus milagros no obran conforme a nuestra limitada percepción de la realidad. Estamos en medio de una emergencia global que supera nuestras capacidades, algo para lo que nadie tenía un plan de contingencia. Podemos trabajar toda la noche sin resultados, o podemos echar la red en su nombre y ser testigos de un milagro que cambiará nuestra eternidad.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.


sábado, 23 de mayo de 2020

CERTEZA Y CONVICCIÓN (HEBREOS 11:1)

CERTEZA Y CONVICCIÓN (HEBREOS 11:1)






Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
Hebreos 11:1

INTRODUCCION

En la Escritura podemos encontrar varias aplicaciones para la fe. Existe una fe natural, relacionada a la confianza que ponemos en otras personas, o en la ocurrencia de ciertos fenómenos naturales, esto no tiene un origen espiritual. La fe también se explica como un fruto del Espíritu Santo, cuando otorga al creyente de credibilidad hacia otras personas y lo hace digno de confianza (Gálatas 5:22). La fe también es uno de los dones de poder detallados en la Primera Epístola a los Corintios como una manifestación de la omnipotencia del Espíritu Santo (1 Corintios 12:8-9).

Este devocional se enfoca en la fe que salva, es decir aquel don de la gracia de Dios que se da o se imparte por el oír la Palabra de Dios (Efesios 2:8; Romanos 10:17). Vamos a buscar en la Escritura las bases de esta fe, tanto en el Antiguo Testamento, como en el Nuevo Testamento, dando atención a sus implicaciones en la eternidad de los seres humanos, puesto que puede hacer la diferencia entre la vida eterna y la muerte eterna. Quiera Nuestro Señor que por medio de su Escritura podamos reconocer la importancia de comunicar el evangelio a otras personas.

ESTUDIO

1.    Certeza de lo que se espera. La certeza es la convicción clara, segura y firme de la verdad o falsedad de algo. En esta porción se refiere se refiere a la esperanza de los creyentes. Tanto en la época del Antiguo Testamento, como en nuestros días. Cuando el hombre pecó, fue condenado a la muerte eterna (Génesis 3:3). Por lo que Jehová Nuestro Dios, puso en marcha su plan para salvar a la humanidad, proveyendo una ofrenda y un sacrificio que pagara por nuestra deuda y darnos la oportunidad de alcanzar la salvación (Efesios 5:2).

2.     Antes del nacimiento de Cristo, esta esperanza era que un día nacería el Mesías Salvador (Isaías 9:1). Su llegada a este mundo fue profetizada desde el Jardín del Edén, cuando Jehová declaró a la serpiente que mantendría un conflicto permanente entre su descendencia y la descendencia de la mujer (Génesis 3:15). La serpiente representa a satanás, mientras que la mujer representa a la humanidad. La descendencia de la serpiente son aquellos que no pusieron,  y los que hoy no han puesto su esperanza en Jesús, Nuestro Mesías (Juan 3:18).

3.    Luego del nacimiento, muerte y resurrección de Cristo, nuestra esperanza está puesta en que Nuestro Salvador vino a este mundo, pronto volverá por su iglesia, y nos encontraremos con él en las nubes, para pasar la eternidad en su presencia (1 Tesalonicenses 4:17). Es importante notar que es crucial reconocer a Cristo como Nuestro Salvador mientras haya vida en nosotros (Eclesiastés 9:6). Cuando un creyente muere pasa inmediatamente a la presencia del Señor (2 Corintios 5:6-8), mientras que el inconverso pasa inmediatamente a condenación (Lucas 12:5).

4.    Convicción de lo que no se ve. La convicción es un pleno convencimiento, sobre una idea a la que se está fuertemente adherido. Un poco más adelante nos detalla el autor de la epístola cómo lo que esta fuera del alcance de nuestros ojos, aquello que no podemos apreciar por medio de nuestros sentidos, puede impactar poderosamente el mundo material. Toda la creación llegó a existir por la intervención de la Palabra de Nuestro Dios, y a pasar de ser parte de lo invisible, fue capaz de hacer todo lo que se puede ver (Hebreos 11:3).

5.    Sin fe es imposible agradar a Dios. La salvación es un regalo que recibimos de parte de Nuestro Señor Jesucristo por gracia, es decir sin que lo merezcamos, no por nuestras obras (Efesios 2:8). Recibir este regalo, requiere que de forma consiente apreciemos las evidencias de la existencia de Dios, y superemos el engaño de la incredulidad que mantiene a muchas personas atadas (1 Timoteo 1:12-13). Finalmente la fe en la obra redentora de Cristo y su regalo de vida eterna, nos permite agradar a Dios y reconciliarnos con él  (Hebreos 11:6).

6.    El versículo más triste de la escritura. En el libro del profeta Jeremías encontramos la declaración más triste de la escritura: Pasó la siega, terminó el verano, y nosotros no hemos sido salvos (Jeremías 8:20). El tiempo para que las personas puedan reconocer a Jesús como su Salvador, llegará un día a su fin; luego de eso, no habrá otra oportunidad para ser salvo. No dejemos pasar este tiempo de tribulación en el que estamos, presentemos el evangelio de Cristo sin demora a las almas, hagamos un cambio en su eternidad.

CONCLUSIÓN

Hemos encontrado en la Escritura que la forma de fe nos posibilita para ser salvos, requiere que escuchemos el mensaje del evangelio, y que es un don que recibimos de parte de Dios por gracia. Esta fe produce en nosotros la certeza para confiar en las promesas de la Escritura, y para apreciar la operación de lo espiritual sobre el mundo material, a pesar que no se puede percibir por medio de nuestros sentidos. También nos encontramos con las terribles consecuencias de la incredulidad y la importancia de combatir este pecado, y compartir el mensaje del evangelio con otros.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.




domingo, 26 de enero de 2020

ALABANDO A DIOS CON ALEGRIA Y GRATITUD (SALMO 100)

ALABANDO A DIOS CON ALEGRÍA Y GRATITUD (SALMO 100)



INTRODUCCIÓN

La alabanza es una manifestación de aprecio o admiración por alguien, poniendo de relieve sus cualidades o méritos. Es decir que cuando entregamos alabanza a nuestro Dios debemos resaltar sus atributos. El salmista de la porción que estamos estudiando reconoce varias de ellas, como por ejemplo su grandeza y su poder. Le animo a recorrer estos versículos de la Palabra de Dios para buscar estas características de la naturaleza divina y la forma en que hemos sido bendecidos por ellas.

ESTUDIO

(v1) CANTAD alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.

Un elemento importante de la alabanza incluye el canto, haciendo uso de nuestras propias cuerdas vocales, el instrumento musical con que Dios nos ha dotado, podemos rendir a alabanza a Dios. De ahí que es importante incluir en nuestras reuniones momentos para cantar. Debemos aprovechar esos momentos, articular las palabras de los himnos y alabanzas, tanto en compañía de otros hermanos como de forma personal, en nuestro tiempo devocional. La alabanza siempre ha formado parte integral de la vida de los cristianos, por ejemplo en el Nuevo Testamento encontramos una referencia a cierto hermano que visitaba las iglesias para entonar alabanzas (2 Corintios 8:18).

(v2) SERVID a Jehová con alegría; VENID ante su presencia con regocijo.

Descubrimos en esta porción que nuestro servicio también es alabanza para Dios, todo lo que hacemos los cristianos, tanto lo que decimos como las acciones que ejecutamos, deben realizarse en el nombre del Señor Jesús, siempre con la intención de agradecer a Dios Padre por lo que nos permite decir o hacer (Colosenses 3:17).

La alabanza incluye también, buscar la presencia del Señor con alegría, en la intimidad de nuestro aposento, en nuestro tiempo de devoción personal, en lo secreto de nuestra relación con Dios (Mateo 6:6). Sin olvidar que también debemos buscar la presencia del Señor en compañía de otros hermanos, de manera constante y regular, tanto en el templo como en las casas, tal y como la escritura nos enseña que los hacían los primeros cristianos (Hechos 5:42).

Por su grandeza

(v3) RECONOCED que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos; Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.

Para poder brindar una correcta alabanza a Dios, es necesario que tengamos un buen entendimiento de sus cualidades y méritos, basados en lo que enseñan las sagradas escrituras, a esto le llamamos la sana doctrina (Tito 2:1).

El creyente tiene un relación escritural con Dios, se ha revelado a nosotros por medio de su palabra, y es nuestra obligación escudriñar diligentemente en ella para encontrar lo que establecido para nuestras vidas, para encontrar las palabras que nos dan vida eterna (Juan 5:39).

Una estas grandes características que debemos reconocer de la divinidad, es su dominio sobre nuestra vida. Cuando llegamos a Cristo una parte importante de la oración de conversión es declarar a Jesús el Señor de nuestra vida. Debemos entregar cada parte de nuestro ser al Señor, para que obre conforme a su soberana voluntad, Él sabe que es lo mejor para nosotros, por tanto debemos humillarnos bajo su poderosa mano (1 Pedro 5:6).

Por su poder

(v4) ENTRAD por sus puertas con acción de gracias, Por sus atrios con alabanza; Alabadle, bendecid su nombre.

El Señor Jesucristo nos enseñó que el mismo es la puerta de la ovejas, es la puerta por medio de la cual podemos restaurar nuestra vida espiritual con Dios, solo por medio de Jesús podemos ser salvos. Algunas bendiciones adicionales con la salvación son la protección y la satisfacción de nuestras necesidades. Trae la protección en nuestras actividades, dice que entraremos y saldremos. También la salvación es para la satisfacción de nuestras necesidades, dice que hallaremos pastos (Juan 10:7,9).

(v5) Porque Jehová es bueno; para siempre es su misericordia, Y su verdad por todas las generaciones.

Para finalizar esta maravillosa descripción de las cualidades de nuestro todopoderoso Dios, el salmista resalta la bondad de Dios, tal y como se expone en diferentes partes de la escritura (Salmo 25:8, Salmo 34:8, Salmo 106:1, Salmo 107:1, Salmo 118:1, Salmo 118: 29). Podemos observar esa bondad en los pensamientos que tiene para nosotros, que incluyen paz, bienestar y esperanza (Jeremías 29:11).

La expresión “para siempre es su misericordia” también puede traducirse “su gran amor es eterno”. El amor de Dios por usted nunca termina, es eterno, tal y como lo declaró en el libro del profeta Jeremías, nos ama y nada de lo que pase en nuestra vida puede cambiar eso (Jeremías 31:3).

La expresión “y su verdad por todas las generaciones” también puede traducirse “su fidelidad permanece para siempre”. Dios es fiel, cumple su palabra, tiene misericordia de nosotros, hasta mil generaciones (Deuteronomio 7:9).

CONCLUSIÓN

Todo lo que hemos estudiado en esta porción de la escritura, nos brinda razones suficientes para alabar a Dios con alegría y gratitud, tanto forma individual, personal, en la intimidad de nuestra habitación, así como de forma pública, en el templo y en las casas, junto a otros hermanos, que también han sido bendecidos por el don de la salvación. La misma naturaleza de Dios, nos inspira a derramar nuestra vida en alabanza por su bondad, misericordia y verdad.

Santo Señor ponga un corazón alegre y lleno de gratitud en nosotros. Que busquemos diariamente su presencia para disfrutar de su bondad, su misericordia y su verdad. Bendíganos con todos los beneficios de su salvación, su protección y su provisión, para cada momento de nuestra vida. En Cristo Jesús. Amén.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.


jueves, 19 de diciembre de 2019

JESÚS EL MEJOR REGALO (LUCAS 2:1-28)

JESÚS EL MEJOR REGALO (LUCAS 2:1-28)






INTRODUCCIÓN

El nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, es el regalo más valioso que ha recibido la humanidad. Su nacimiento y ministerio fue descrito por los autores bíblicos en diversas oportunidades en La Ley y Los Profetas. Se escribieron más de trescientas profecías que se cumplen en la persona del Señor Jesucristo. Pero lo más importante sobre el nacimiento de Jesús, está relacionado con la sentencia de muerte eterna dictada para los hombres, debido al pecado.

Gracias a él y su sacrificio en la cruz del calvario, tenemos acceso a la vida eterna, y esto es el regalo más valioso de Dios a la humanidad (Romanos 6:23). Recorramos la escritura para ver más detalles de este maravilloso acontecimiento, y otros regalos espirituales que nos han sido otorgados por medio de Jesús, así llenos de asombro podamos confesar con nuestra boca que Jesús es el Señor y ser salvos (Romanos 10:9).

ESTUDIO

1.    (v1-5) El regalo prometido. Tal como se había profetizado en el Antiguo Testamento, Jesús era descendiente del Rey David, tanto desde el punto de vista de su padre adoptivo José, descendiente de Salomón, hijo de David (Mateo 1:6); como desde el punto de vista de su madre María, descendiente de Natán, hijo de David (Lucas 3:31). Cuando las personas llamaban a Jesús, Hijo de David, estaban reconociéndolo como el Mesías prometido (Ezequiel 37:25). Reconozcamos también nosotros a Jesús como Nuestro Salvador, el cordero que quita el pecado del mundo (Juan 1:29).

2.    (v6-7) El regalo de la humildad. Dios se hizo hombre, dejo toda la majestad de su gloria en el cielo, para nacer como un ser humano, y no solo eso, sino que también decidió nacer en un lugar sencillo, en el establo de una casa, donde su primera cuna fue un pesebre, el lugar destinado para alimentar a las bestias. Desde su nacimiento Jesús nos brindo una lección importante de humildad y obediencia (Filipenses 2:5-8), rindámonos nosotros también a él, con ese mismo sentir que hubo en Cristo (Efesios 5:2).

3.    (v8-12) El regalo de la alegría. El nacimiento de Jesús fue un hecho espectacular, tenía que darse a conocer de una forma espectacular. El ángel dijo a los pastores que era una noticia de gran gozo para todo el pueblo, el nacimiento del Redentor (Consolador) de Israel había sucedido, y toda la tierra se llenó de alegría por eso (Isaías 44:23). Dios mismo se declara su Salvador, como una expresión de su gran amor por la nación de Israel (Isaías 43:3-4). Y ahora esa salvación también es para nosotros, por cuanto nos ha hecho un solo pueblo en Cristo (Gálatas 3:28).

4.    (v13-14) El regalo de la paz. No solamente la creación en la tierra se gozaba por el nacimiento de Jesús, también la creación en el cielo se gozaba por este maravilloso suceso. Los ángeles dieron alabanza a Dios por conceder este estupendo regalo a la humanidad. Demostró su buena voluntad para los seres humanos, y nos recordó otro de los títulos de nuestro Señor Jesucristo, Príncipe de Paz (Isaías 9:6). Rogamos a nuestro Señor que nos llene de esa magnífica paz que sobre pasa todo entendimiento (Filipenses 4:7).

5.    (v15-20) El regalo de la alabanza. Aquellos sencillos pastores, cansados y desvelados, en algún remoto campo de aquella región, tuvieron el grandioso privilegio de observar como los cielos y la tierra se gozaban por el nacimiento de Jesús, y olvidaron el cansancio, el sueño, la distancia, y se apresuraron a ir a la ciudad, para buscar a un recién nacido, del que habían escuchado tantas maravillas, tenía la oportunidad de ser testigos presenciales del cumplimiento de las promesas para Israel, y no estaban dispuestos a perdérselo. Como ellos, corramos para buscar a Jesús, y ser testigos del inmenso amor de Dios por la humanidad (Juan 3:16).

6.    (v21-24) El regalo de una familia creyente. Las personas que Dios dispuso para formar el hogar terrenal de Jesús, cumplieron plenamente sus responsabilidades espirituales, cumplieron con el mandamiento de la circuncisión, lo llevaron al templo para presentarlo al Señor y entregaron la ofrenda por su nacimiento.

Así pues, todos los padres debemos ocuparnos de sus necesidades espirituales de nuestros hijos, de la misma manera en que nos ocupamos de sus necesidades físicas, es nuestra responsabilidad instruirlos (Proverbios 22:6) y buscar los medios para que tengan un encuentro personal con Jesús. Jesús fue un niño al que sus padres llevaban a la iglesia, aprendió a amar a Dios no solo por su divinidad, sino porque tuvo padres que también amaban a Dios.

7.    (v25-35) El regalo de la luz y la gloria. Dios le había mostrado a este hombre Simeón, que tendría el privilegio de ver con sus propios ojos al niño que salvaría al mundo. ¡Qué gran honor! La escritura describe a este hombre como justo y piadoso, y no podemos tomar a la ligera estas cualidades. Anhelaba poder ser testigo del maravilloso plan de Dios para salvar la humanidad. Sabía que el Mesías traería luz a todas las naciones (Isaías 42:6-7), y que sería gloria para la nación de Israel (Miqueas 5:2).

Cuando Miqueas dice que: “sus salidas son desde el principio”, se refiere a que “sus orígenes se remontan hasta la antigüedad”.

8.    (v36-38) El regalo del evangelio. Una anciana viuda de ochenta y cuatro años, también recibió el maravilloso regalo de conocer al redentor de la humanidad. Estaba constantemente en el tempo, sirviendo de noche y de día, ayuna y oraba, se mantenía en una estrecha comunión con Dios. También fue testigo de la presentación de Jesús en el templo, y estaba tremendamente agradecida con Dios por permitirle ver este acontecimiento tan importante. No podía contener su emoción y se lo contaba a todos. Los cristianos hemos sido testigos de la llegada del Rey de Israel a este mundo y a nuestros corazones, la emoción debe hacernos compartir esta extraordinaria historia con todo el mundo.

CONCLUSIÓN

Gracias a la maravillosa Palabra de Dios, hemos aprendido sobre una gran cantidad de regalos que Dios ha otorgado a la humanidad, por medio del nacimiento de Jesús. Es un regalo prometido desde tiempos antiguos, nos ha enseñado humildad y obediencia, llena nuestro corazón de alegría, nos otorga una paz que sobre pasa todo entendimiento, nos provoca a exclamar alabanza, hace nacer en nuestros corazones un profundo agradecimiento por nuestra familia terrenal y espiritual, trae la luz del conocimiento de Dios a nuestra vida, nos bendice con la gloria de ser hechos hijos de Dios, y nos motiva a compartir este extraordinario regalo con otras personas. Santo Señor, gracias por todos estos estupendos regalos, por la gracia y la misericordia que ha mostrado conmigo, permítame el privilegio de compartir este tesoro con otros, en Jesús, amen.

LA DECISIÓN MÁS IMPORTANTE DE SU VIDA

Dios  le ama, y entregó a su hijo Jesucristo en rescate por usted (Juan 3:16), a pesar que todos los seres humanos somos pecadores, y esto nos condena a la muerte eterna (Romanos 3:23). La consecuencia del pecado es la muerte, pero Dios le ofrece un regalo, la salvación por medio de Jesús (Romanos 6:23). Usted puede ser un hijo de Dios, recibiendo a Jesús como su Salvador, creyendo en su nombre (Juan 1:12), la forma de hacer esto, es confesar nuestros pecados a él en oración; él es fiel y justo, le perdonará (1 Juan 1:9). No espere más, él está tocando la puerta de su corazón en este momento, para iniciar una relación personal con usted, que cambiará su eternidad (Apocalipsis 3:20) Reciba a Cristo como su Salvador hoy.